La relación entre desempeño económico y el desempeño sustentable de las empresas.

Mucho se ha discutido sobre el valor que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede aportar a la empresa cuando este tema es implementado estratégicamente y se vuelve una parte intrínseca de su modelo de negocios, yendo más allá de actividades esporádicas de filantropía o de inversión social, de una simple herramienta de relaciones públicas o de una campaña de posicionamiento de una marca o producto.

Por ello, la RSE debe ser vista como un elemento integral de la estrategia corporativa, que se relaciona transversalmente con todas sus áreas o unidades de negocio y que debe caracterizar su forma de operar en el día a día, de competir y permanecer a largo plazo en el mercado a través de la generación sustentable de valor.

Al respecto, Porter y Kramer ya hablaban hace algunos años de la RSE estratégica como aquella que transforma las actividades de la cadena de valor en beneficio de la sociedad, reforzando la estrategia de la empresa y apalancando sus capacidades para mejorar áreas importantes de su contexto competitivo. En este sentido, proponían usar el modelo de cadena de valor para mapear las oportunidades sociales y el diamante de Porter para identificar las influencias sociales sobre la competitividad, identificando los vínculos de adentro hacia afuera y los de afuera hacia adentro para crear valor compartido entre la empresa y la sociedad.

Aun cuando esto contempla herramientas de gestión ampliamente utilizadas en planeación estratégica y su consecuente ejecución, la dificultad que encuentran las empresas es en la medición; es decir, en cómo cuantificar ese valor (en especial el social y el ambiental) que se está generando a partir de la RSE y que muchas veces cae en el campo de lo subjetivo y lo intangible. Además, éste puede tener debilidades al compararse con el valor comercial-financiero que genera la empresa, y que tradicionalmente se ha utilizado como la medida de éxito y crecimiento en los negocios.

De ahí que en diversos estudios se haya tratado de medir el retorno sobre la inversión en responsabilidad social o de analizar la relación entre el desempeño económico y el desempeño sustentable de las empresas, para obtener un indicador cuantitativo que facilite su evaluación desde un punto de vista más objetivo; sin embargo, los resultados de dichas investigaciones son variados y en algunas ocasiones poco contundentes, lo que genera distintas posturas al respecto, predominando aquellas que afirman que la RSE genera valor a la empresa, aun cuando su medición sea un tema complejo.

Por lo tanto, nos encontramos frente a un paradigma que igual se presenta a nivel empresarial que a nivel nacional; es decir, que para poder medir el valor de la RSE en una compañía o para poder transitar hacia una economía sustentable, se deben considerar indicadores de desempeño y crecimiento que vayan más allá de lo económico y que consideren en la misma medida el impacto y desarrollo social y ambiental, en sus dimensiones objetiva y subjetiva.

*Director del Centro Idearse para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac.

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