En el corto plazo, seguramente México tendrá mayor inversión extranjera, detenida por la incertidumbre del tratado, pero en el mediano, los flujos dependerán de que se generen las condiciones para incrementar el contenido nacional. Eso va a requerir de acciones efectivas de política industrial en los sectores exportadores, algo que no se hizo después de 1994.

De hecho, el acuerdo ofrece estabilidad, de enorme valía, por supuesto, pero no va a generar, por sí solo, niveles de crecimiento como los de finales de los años 90. Por el contrario, la manera como Trump acepta el tratado, a regañadientes, por la presión interna, por la amenaza China, sin quitar los aranceles al acero, es el inicio de un nuevo periodo de una relación comercial difícil entre ambos países. Trump volvió un tema electoral la relación comercial con México, ya no es sólo la migración, también sembró la idea de que EU subsidia a México por medio del déficit comercial.

El acuerdo es una gran noticia para el país y de gran ayuda para la estabilidad del próximo gobierno, ni duda cabe. La negociación y el resultado muestran responsabilidad, pragmatismo y buen oficio de la actual administración y de la entrante. Incluso si se tuvo que ceder en algunos aspectos, valió la pena. El punto es que el futuro, con tratado y todo, no es alentador para la relación comercial. Las amenazas del fin del tratado volverán, no solamente por las cláusulas que permiten su revisión, sino principalmente porque puede ser un buen objetivo político en un momento difícil de la economía de los EU. Hace dos décadas, nadie hubiera pensado que el Reino Unido saldría de la Unión Europea, pero la crisis financiera y su efecto en los sectores de menores ingresos generó el caldo de cultivo idóneo para que la comunidad fuera acusada como culpable de los problemas económicos británicos. Lo que era un tema electoral sólo de la derecha extrema se convirtió en la agenda de buena parte del Partido Conservador.

En las elecciones estadounidenses de los próximos años el comercio con México será, para mal, tema tanto de un sector del Partido Republicano, como de no pocos demócratas, los que se asumen socialistas, justo los que van ganando terreno y más pronto que tarde alcanzarán la Presidencia. Con ellos tenemos que trabajar y construir una agenda futura que incluya los temas ambientales, los derechos humanos, los laborales, los fiscales y los de compartir políticas de desarrollo económico e innovación en conjunto. La tarea de defender el concepto de que el comercio entre México y EU es una buena idea no termina con el acuerdo del domingo pasado y va a fracasar si sólo se limita a los temas comerciales.

VidalLlerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.