El anuncio que esperábamos llegó. El secretario de Hacienda decidió ajustar el gasto público. Más que una convicción genuina fue la necesidad y la presión del contexto internacional lo que obligó a tomar estas medidas.

Entre más se expande el tamaño de un gobierno, más se contrae la libertad de los ciudadanos. Los gobiernos con aparatos burocráticos grandes y poco flexibles, con ambición de intervenir y regular excesivamente la economía, son el principal obstáculo para alcanzar el desarrollo, pues ocupan espacios de libertad que corresponden a los ciudadanos en todos los niveles.

Ojo, optar por un gobierno más esbelto, menos costoso y más eficaz no significa querer que sea débil. México requiere de un estado fuerte, capaz de enfrentar los mayores desafíos para garantizar la seguridad de todos los mexicanos.

El problema empieza en la Constitución. El Artículo 25 establece: El Estado planeara?, conducira?, coordinara? y orientara? la actividad econo?mica nacional, y llevara? a cabo la regulacio?n y fomento de las actividades que demande el intere?s general en el marco de libertades que otorga esta Constitucio?n .

Esta declaración asume que el Estado tiene toda la información y sabe exactamente lo que necesitan más de 120 millones de mexicanos. Ignora que la actividad económica nacional es resultado de millones de interacciones entre ciudadanos con necesidades, gustos, aspiraciones e intereses muy diversos. No existe el interés general, existen millones de intereses que, de manera espontánea, se encuentran en un proceso llamado mercado.

Somos los ciudadanos quienes en pleno ejercicio de nuestra libertad debemos elegir aquello que más nos convenga sin necesidad de que el gobierno nos trate como niños pequeños. El mercado como proceso natural y orden espontáneo se encarga de unir necesidades e intereses con quienes pueden satisfacerlos.

El gobierno debe proteger y garantizar los derechos de cada ciudadano y generar las condiciones que permitan a cada quien hacer y dejar hacer teniendo más y mejores opciones para elegir. Abramos un debate para discutir el tamaño que debería tener el gobierno y definamos sus roles y límites. Así sería más fácil determinar qué necesita hacer y qué presupuesto requiere para lograrlo.

Si entendemos que la economía es acción humana, nos sorprenderemos al ver que cada uno de nosotros es capaz de planear, conducir, coordinar y orientar nuestras propias decisiones y nuestra economía familiar sin necesidad de que, a costa de nuestra libertad y buena parte de nuestros ingresos (impuestos), alguien decida todo por nosotros.

Twitter: @armando_regil