André Bretón y otros padres del surrealismo como los poetas Louis Aragón y Poul Éluard estarían felices de ver cómo juegan matatena los legisladores mexicanos y de que los que votaron por ellos, no pueden hacer nada.

Primero, esos iluminados no saben qué hacer con las iniciativas del Ejecutivo Federal, a fuerza como cualquier frustrado editor por no haber sido reportero, meten mano.

¡Claro. No para mejorar, sino para empeorar!

Vean si no. A los elocuentes diputados Jorge Carlos Ramírez Marín y Arturo Zamora Jiménez, ambos del PRI, esos que quieren regresar al poder en 2012, se les ocurrió crear una Policía Fronteriza’’ que vigile los porosos 20 Puertos y 66 Aeropuertos mexicanos para frenar el ingreso de fayuca, armas y dinero del crimen organizado e inversa: frenar el tráfico de seres humanos y drogas hacia Estados Unidos.

Si no saben que ni los gringos pueden con la ICE, ATF, DEA y FBI. Acaso buscarán recursos para ello, hombres y nombres que no existen y que precisamente ese es el problema porque hasta ahora no se ha depurado ninguna corporación policiaca, según voceros de este gobierno, ni siquiera la Policía Federal.

Bien he. No seremos criticones. Pero ¡Caray! Que ha hecho la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) del ilustre superpolicía Genaro García Luna, para que sean ellos con una modificación al artículo 8 de la Ley de la Policía Federal y garanticen la seguridad fronteriza.

Acaso García Luna no está suficientemente ocupado para dotar de inteligencia’’ a su Policía Federal para salvaguardar la paz, tranquilidad, seguridad y libertad de los mexicanos como mandata la Carta Magna.

Ahora los priístas quieren que los Federales, claro no la Policía Judicial Federal (PJF), Agencia Federal de Investigación (AFI) y Policía Federal Preventiva (PFP), que tanto desprecia el titular de la SSPF, y todavía le carguen la mano para que sus elementos cubran 37 municipios fronterizos en Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Sitios que de acuerdo a la base de datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) acumulan 10,203 ejecuciones de 34,612 reconocidos de la administración de Felipe Calderón, que representan apenas un nada, el 1.5% de todos los crímenes.

Pero hay más. Los diputados decidieron no aprobar la Ley de Seguridad Nacional, porque les broto el prurito con sesuda reflexión que decir sí, sería otorgar derechos al Ejecutivo Federal o sea al presidente Felipe Calderón como máximo jefe de las Fuerzas Armadas para violar garantías individuales y derechos constitucionales, y asumieron que esa reforma sería una Ley maldita y asesina’’.

Tuvieron todo el tiempo del mundo. Se fueron de vacaciones y aún con sus tecnologías de punta, ni siquiera revisaron qué trataba esta, ahora el mojigato legislador del PRI, Alfonso Navarrete Prida, que ha sido todo segundón en cuestiones de procuración de justicia, aunque llegó a ser Procurador del estado de México, dijo se revisará hasta el próximo periodo extraordinario de sesiones.

COMMODATO

Ya que andamos por estos aires legislativos, que molestarían mucho a doña Frida Kalo, su viejo y hasta don Rufino Tamayo, los grandes héroes de la plástica mexicana, vamos por las cuotas de poder debidamente distribuidos en la Cámara de Diputados, para que se elija a tres Consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE).

Vean la chulada de vividores. ¡Perdón! Garantes del voto mexicano. El PRI y su ubre, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) proponen a Arely Gómez –será por intereses televisivos, claro-, Enrique Ochoa y Cecilia Tapia.

Los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolución Democrática (PRD) van por David Gómez, Arely Gómez –lleva dos votos- y Emilio Álvarez Icaza, ese sí demostró servir. Recuerdan la bronca del NEWS DIVANE, ese antro donde perdieron la vida varios jóvenes y causó la renuncia de las principales cabezas de la SSP y PGJDF en ese tiempo, fue su obra.

Y Nueva Alianza, que apoya a Ciro Murayama, Cecilia Tapia –otra que lleva dos votos- y Enrique Ochoa.

Bueno primero busquen quienes son los otros, los mismos, nosotros se los dijimos. Sale.