Distribución de los cuerpos,

espacio y tiempo .

Chou Lao

El singular transita hacia el individuo y el individuo hacia el singular. Un proceso que no tiene fin. Algunos parten del singular que se individualiza. Un cuerpo, un viviente que, primero, dice yo , luego crece, va a la escuela, se hace hombre, trabaja, funda una familia, obedece una ley, vive bajo el orden histórico de un Estado. Ahora dice un yo universal. Se ha vuelto individuo portador de derechos y libertades que merecen el respeto incondicional de los otros, a la vez que él mismo reconoce libertades y derechos de los otros. Se trata del individuo del liberalismo y de la democracia representativa en la que se está.

Otros ven este proceso desde el singular. Nace un único, despliega su ser, su cuerpo, se forma manual e intelectualmente, se mueve entre otros cuerpos, diseña objetos, vive su vida en la ciudad, bajo ciertas leyes el singular deviene individuo, en la democracia, en el Estado, en el mundo. El singular va siempre trabajado por su singularidad. Impulso de lo único, lo insustituible, lo incondicional, la potencia de un cuerpo, la potencia de la vida, diría Spinoza.

El singular excede al individuo del liberalismo. El singular recibe la vida y la vive como exceso; habla como su padre y, en su tartamudeo, va más allá que su padre; obedece la ley, pero sabe que la justicia está por encima del derecho; vota el día de las elecciones, pero entiende que la vida no se agota en la democracia.

El singular excede la política, el orden estatal y al individuo de la fila electoral. Ese exceso tiene que ver con la vida y el vivir. Las respuestas a demandas y exigencias, por eso tienen que partir de la vibración de vida que las sostiene.

Cada vez más, el singular desborda al individuo político y la organización normal del gobierno. Se abre así, otra política, la política del singular que está detrás de una protesta, de una manifestación o de una demanda. Otra política. La política en torno de la singularidad de la vida.

La vida es potencia y, al mismo tiempo, fragilidad. Inseparables. La violencia no se supera con más violencia, sino con una política de la singularidad de la vida. Construir entornos que favorezcan el despliegue creativo del singular, de sus modos de hacer mundo, de su palabra y su trabajo, de su vivir.