Como mexicano espero que el cuarto de guerra y los asesores del Presidente Peña Nieto estén inmersos en un profundo análisis y diseño de programa para revertir la escalada que sufrió en los últimos meses, no hay tiempo para el descanso.

La caída en la credibilidad y en la aceptación del gobierno federal producto de Tlatlaya, Ayotzinapa, la casa blanca, la casa de Malinalco y los múltiples contratos a favor del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú; se han convertido en verdaderos lastres para el proyecto de nación al grado que el efecto de las reformas se perdió dentro y fuera del país para que se instalara en el colectivo la imagen de corrupción y descontrol ante grupos de la delincuencia, organizaciones políticas y, sobre todo, la indignación a causa de las víctimas, en particular por los 43 jóvenes de Ayotzinapa y los 22 asesinatos de Tlatlaya.

Si la apuesta está cifrada en el olvido, se van a llevar una sorpresa cuando después del 6 de enero vean reaparecer los temas e inconformidades, inclusive con acciones más virulentas simplemente porque los padres de los normalistas no han mitigado su dolor y ahora van acompañados de grupos con intereses desestabilizadores y porque es un hecho que las licitaciones a modo para la empresa Higa y las compensaciones del empresario no se limitan a la casa blanca y la casa de Malinalco.

Asumo que en Los Pinos han estado atentos al flujo informativo del receso vacacional durante el cual han aparecido notas que dan cuenta de obras que van desde cárceles hasta centros culturales que fueron otorgados por asignación directa al constructor Hinojosa Cantú, empresas afines o socios; en la mayoría de los casos fondeadas por las mismas financieras vinculadas al grupo del Estado de México que ha acompañado al entonces gobernador y hoy presidente Peña Nieto.

El carpetazo o refugiarse en la teoría de la conspiración no son la mejor salida, apostar al olvido tampoco, se trata de agravantes demasiado grandes para creer que 15 días de asueto provocarán amnesia permanente.

Muchos creen que el capital solo tiene intereses y que invierte donde puede ganar más, no es así, la mala imagen inhibe, desalienta o da cabida a muchos indeseables.

En comunicación los silencios son fundamentales, para pensar, reaccionar, responder o reencauzar: pero nunca para solucionar lo que requiere de acción. Un decálogo:

  1. El tiempo que se pierde no regresa.
  2. La crisis no reconoce festivos.
  3. Es probable que tus adversarios no tomen vacaciones.
  4. Rompe la burbuja, escucha a los neutrales.
  5. Los días que hoy pierdas te harán falta mañana.
  6. No basta con satisfacer a unos cuantos, hoy son muchos los grupos empoderados.
  7. Son los tiempos del microtargeting, no vale la misma respuesta para todos.
  8. Las recetas del pasado caducaron, se necesitan nuevos paradigmas.
  9. Si las cosas cambian para mal es porque estás dando vueltas en círculos.
  10. Jamás dejes de monitorear y evaluar, una nota suelta puede asemejar un iceberg.

jnaveja@hotmail.com