Nunca habíamos tenido un presidente que fuera tan adicto al show como López Obrador, todos los días monta en la mañaneras, con apoyo de varios paleros incluido su gabinete, un verdadero espectáculo para informar sobre los programas de su gobierno sin que nadie lo cuestione y aprovecha las preguntas sembradas para desviar la atención, golpear a sus contrincantes y culpar al pasado de la falta de resultados de su gobierno.

Es un sexenio sin resultados y su Cuarta Transformación es un membrete más en el que ni su compromiso principal de eliminar la corrupción ha tenido resultados y existe actualmente en la misma oficina presidencial.

Ya desde la campaña los shows se veían venir, primero fue el aeropuerto de Texcoco, luego el avión presidencial, el organismo para devolver al pueblo lo robado, convertir Los Pinos en museo, la detención de Emilio Lozoya y otros muchos shows que ha montado en estos tres años, para desviar la atención. La pandemia, como él mismo dijo, le cayó como anillo al dedo, porque centró toda la acción del gobierno en ese problema y le ha permitido desviar la atención de las crisis de seguridad, económica, empleo y pobreza que enfrentamos desde el 2019.

El presidente López Obrador es un mago del espectáculo y calcula como nadie los tiempos políticos, su estrategia de las últimas semanas se centró en un ataque directo a la oposición para lograr un triunfo electoral que consiguió en parte, ahora ante la falta de resultados el show debe continuar.

Los siguientes espectáculos son las dos consultas populares que se tienen programadas, la primera el 1 de agosto de este año para que la gente decida si se enjuicia a los expresidentes y la segunda el 21 de marzo del próximo año, para que la gente decida si continúa en su puesto el presidente o se revoca su mandato y tiene que renunciar.

Ambas consultas son una verdadera tomadura de pelo del presidente que le permitirá seguir desviando la atención y dividiendo a los mexicanos, la consulta del 1 de agosto, o sea dentro de 40 días, para que sea válida tiene que participar 40% del padrón electoral, algo que es imposible ya que en la elección del pasado 6 de junio, con la participación de más de 22,000 candidatos, sólo participó 52% del padrón. Esta consulta es totalmente innecesaria ya que el gobierno sin necesidad de la consulta tiene la obligación de hacer las denuncias o se podría también evitar, si cualquier ciudadano hace la denuncia ante el ministerio público. Esta última opción la estamos considerando con lo que la consulta y el costo de varios millones de pesos se harían innecesarios.

La segunda es una trampa aún mayor, ya que le permitirá hacer campaña por todo el país para consolidar su liderazgo y una fuerza política transexenal. Es también muy poco probable que en esta consulta se logre la participación que se requiere, lo que no importaría a López Obrador ya que su objetivo político estaría cumplido y no correría ningún riesgo de que se le revoque el mandato, ya que en ella seguramente sólo participaría la gente que lo apoya y sería invalidada por falta de participación.

No caigamos en su juego como ha pasado en estos tres años, hagamos el vacío a ambas consultas. Yo no pienso ir a votar en ninguna de ellas, ya que las considero sólo espectáculos del presidente para seguir dividiendo al país y para que el show sirva sólo para inflar su nombre y su ego.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

Lee más de este autor