Felipe Calderón, anda inaugurando obras de arriba para abajo , según dijo en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, cuando puso en funcionamiento la Unidad Médica de Atención Ambulatoria del Instituto Mexicano del Seguro Social: Estamos, ahora sí, que en la política de al dos por uno y como la gira tiene varios eventos, estamos al tres por uno o al cuatro por uno, porque vamos a inaugurar también, un centro meteorológico, también, aquí, en Chiapas, y vamos a inaugurar la remodelación del Convento de los Dominicos, en San Cristóbal. En fin. Al cuatro por uno estamos hoy en Chiapas. Y no sólo eso, en la noche me voy a inaugurar la nueva frontera, la nueva aduana, en Tijuana. Estamos al cinco por uno el día de hoy (...). Porque estamos ya en los últimos 30 días de gobierno, en el sprint final y antes de que se nos haga calabaza la carroza estamos entregando todas las obras pendientes .

Sin duda que al final del sexenio el Primer Mandatario creó la más afortunada de sus metáforas discursivas: su gobierno como producto de la intervención de un hada que le hizo favor de dotarlo de lo necesario para ir a la fiesta de palacio.

Viene al caso citar a Jesús Flores y Escalante, que en su glosario de voces populares, titulado Morralla del Caló Mexicano, define al cucurbitáceo vegetal en lenguaje figurado y popular como una manera de decirle al cráneo humano. Oye tú, calabaza hueca .// Materia fecal. (Textual)  

Lástima que por más que se lo proponga Calderón serán ya pocas las veces que repita la más exacta de sus alegorías y, mucho menos, las ocasiones que la audiencia le preste atención.

El Ceniciento Calderón

Érase un ranchero ignorante pero aventado que ganó la Presidencia de la República haciendo concebir esperanzas de cambio entre el ingenuo pueblo que ya estaba cansado del predominio, durante 70 años, de un ogro llamado PRI.

El ranchero era muy alto de estatura y usaba botas vaqueras con las cuales, dijo, iba a aplastar a las víboras prietas, a las tepocatas y a las alimañas causantes de la corrupción y el mal vivir del pueblo. También tenía una vocera chaparrita que recurrió a la brujería para atraer la atención amorosa del grandote de las botas. Así fue que pese a la diferencia de estaturas Vicente y Marta -esos eran sus nombres- contrajeron matrimonio. (Con que embone el centro -dijeron- lo demás no importa).

La brujería de la que se valió Martita fue una hierba llamada toloache, que convertida en té se le da a la persona-objetivo y ésta se enamora de quien le proporciona la infusión. Hay que tener mucho cuidado con la cantidad de la tisana, ya que tomada en exceso produce una alteración mental a la que los científicos llaman apendejamiento.

Por si fuera poco, el grandote tomaba, por recomendación médica, un antidepresivo llamado Prozac, que al mezclarse con la infusión ya descrita genera que el apendejamiento se copeteé y produzca un estado de placidez en el que todo se percibe maravilloso, bien hecho y eficaz. Basta pensar, por ejemplo, que el Secretario de Agricultura es el mejor que ha tenido el país para creer que esto es real.

Otra prueba más de lo nefasto de la mezcla de sustancias fue el hecho de que el gigantón cogobernara con la chaparrita en lo que ellos llamaron la Pareja Presidencial. Cuando la funesta parejita vio que a pesar de sus deseos el tiempo era inexorable y su periodo de gobierno llegaba a su fin pensaron en Santiago como su sucesor. Como éste tenía los ojos azules, creyeron, les caería muy bien a los vecinos del norte. Además, lo consideraban dócil y fácil de manejar.

La señora Marta tenía tres hijos de su primer matrimonio. Los dos mayores se habían hinchado durante los seis años del gobierno de mamita.

Ninguna enfermedad, se hincharon en el sentido que le da el populacho al verbo: Hacerse de dinero y propiedades legal o ilegalmente. Como los querubines Bribiesca Sahagún aprovecharon el tráfico de influencias y las tranzas del poder lo mismo que su tío, el hermano de la señora Marta, así como algunos amigos y el mismo matrimonio que construyó las cabañas de Los Pinos necesitaban un candidato con posibilidades de ganar y que les garantizara impunidad.

Pusieron a Manuel Espino como Presidente del partido azul y blanco con la consigna de cerrarle el paso al que no fuera bien visto por los cuatro ojos presidenciales.

Felipe de Jesús de rancio abolengo panista y, por lo tanto, de la malquerencia de los inquilinos de la casa presidencial había, con el apoyo del entonces Gobernador de Jalisco, mostrado fuerza como para aspirar a la sucesión del ranchero que para entonces ya no usaba botas. (Para qué insistir en usarlas si durante el tiempo que las calzó no aplastó a ninguna tepocata, menos a una víbora prieta. Por el contrario, en un proceso de mimetismo político se habían vuelto, él y su señora esposa, como ellas).

En cuanto Felipe de Jesús mostró deseos de asistir al baile sexenal en calidad de protagonista tuvo que renunciar a la invitación que suponía su Secretaría de Energía y tratar de ir al baile por la libre. Conocedor del movimiento interno de Acción Nacional mucho más que Manuel y que Santiago -sus hermanastras- y no digamos que de Vicente y Marta -constituidos ambos en madrastra presidencial-. El homónimo del primer santo mexicano, michoacano de origen, encontró un hada madrina -formada por correligionarios que lo apoyaron moral y económicamente- y en la elección interna se deshizo de Santiago que no le supo ni a melón.

Derrotado Santiago, a la madrastra presidencial -Marta y Vicente y a la otra hermanastra (Espino)- no le quedó otra que apoyar a Calderón Hinojosa para que se presentara al baile con zapatillas de cristal. Los otros dos aspirantes a llevarnos al baile eran tabasqueños, uno, populista bailador de taconazo capaz de destrozar el tablado y en una de esas emprenderla a patadas -simulando ser pasos de baile- contra las personas de la mejor sociedad; el otro, un maratonista que en lugar de zapatillas de cristal usaba zapatos tenis y que en lugar de bailar corría con tal enjundia que para llevarse el botín agarró un atajo que lo llevó a sus tierras de origen, no a la capital -donde gobernó-, sino al rancho del bailarín populista -La chingada-.

Pasado el 2 de julio del 2006, cuando Luis Carlos Ugalde les probó la zapatilla de cristal de los dos finalistas, le quedó mejor a Felipe por 0.56%, al que entonces la calabaza se le convirtió en carroza.

Ya luego, él se encargo de convertir la carroza en tanque de guerra y andarla calabaceando de arriba para abajo . Como durante el lapso que le tocó andar en carroza sucedieron los incendios de la guardería ABC y del Casino Royale, pasará a la historia con el sobrenombre de Ceniciento.

Oí por ahí

Debido a las protestas feministas quejándose que los chistes de gallegos sólo los protagonizan hombres -Venancio y Manolo-, aquí tenéis un puñado de ocurrencias de las gallegas.

La Pepa -Josefa- le dice a su amiga: ¡Muérete de envidia! Me han regalao una lavadora y creo que fue Lady Gaga. ¿Cómo lo sabes? -pregunta la amiga-. Porque en la caja decía LG.

Una gallega le comentó a su amiga: Ya sé porque estoy engordando: por el shampoo; en la etiqueta dice que es para dar cuerpo y volumen.

Desde hoy voy a bañarme con el detergente lavaplatos ese disuelve la grasa, hasta la más difícil.

Contraseña en Facebook de Josefa -La Pepa-: Alegre, furiosa, deprimida, triste, enojada (le dijeron que eran mínimo cinco caracteres).

¿Qué opinas de las hipotecas, Pilarica? Me parece excelente idea que los hipopótamos tengan un sitio donde bailar.

Mary Pili, ¿viste el señor de los anillos? Sí, pero no le he comprao nada.

Pilar corre al tiempo que grita: Auxilio, me han robado mi camioneta, me han robado mi camioneta. Un señor se le acerca y le pregunta: ¿4x4? Pilar responde: 16, pero ahora ayúdeme.