El concepto financiero del aseguramiento no es algo que le guste a la actual administración, y parece que no lo entiende o no le conviene entender y asumir que es más costo/efectivo cubrir con anticipación y prevenir en vez de atender a posteriori o tapar el pozo después del niño ahogado.

Esa falta de entendimiento la ha mostrado múltiples veces: con la eliminación del Fonden para desastres naturales, la desaparición de las estancias infantiles y con la imperdonable desaparición del Seguro Popular que se ejecutó a rajatabla sin contar con un modelo alterno de verdad. La eliminación del Seguro Popular implicó la sustracción de 40,000 millones de pesos del Fondo de Gastos Catastróficos -cuyo destino hasta la fecha no ha quedado claro- que era para atender enfermedades de alto costo, hoy prácticamente desatendidas entre la población cubierta por el Insabi.

Las consecuencias las vienen sufriendo pacientes de cáncer, enfermedades autoinmunes,  raras y otros padecimientos; quienes no son derechohabientes -normalmente la población de menores recursos, que dice proteger la 4T- se quedaron sin tratamiento. Ya veremos el aumento de la mortalidad en estas enfermedades hacia adelante.

La última decisión es desaparecer el Seguro Médico Siglo XXI que desde 2009 venía cubriendo a niños desde el nacimiento hasta los 5 años de vida. Claro, como fue instituido por el sexenio calderonista es un programa no bien visto por el actual gobierno. A final de cuentas es una decisión política que afectará la vida de millones de pequeños mexicanos no derechohabientes.

Seguramente había aspectos a mejorar en dicho seguro como el incluir a todas las enfermedades, no limitarse a una lista y también cubrirles sin el límite de edad de 5 años. En efecto, era importante complementarlo para no dejar sin cobertura a los pequeños con algún padecimiento que quedaban absurdamente desprotegidos por el hecho de cumplir 5 años de edad, pero la solución no es desaparecerlo.

Aún así, hay muestras irrebatibles de que el SMSXXI tuvo resultados.

Un ejemplo fue incluir la colocación de cóclea como una intervención dentro de las enfermedades del oído; llegaron a ser 21 unidades médicas acreditadas para hacer dichas intervenciones y se lograron otorgar 1,065 implantes cocleares a bebés gracias a lo cual pudieron escuchar y en consecuencia lograr su desarrollo de lenguaje oral.

Ahora están buscando desaparecer a ese Seguro sin explicar con qué otra opción garantizarán la cubertura a esos pequeños.

Valdría que la 4T lo fuera pensando mejor porque en un ambiente donde ha dejado a niños con cáncer sin tratamiento -y acusado a los papás de golpistas por exigir terapias, un resbalón terrible del subsecretario Hugo López-Gatell- es el peor momento para que decida seguirle restando a los pequeños más vulnerables.

La alerta la dieron los legisladores del PAN. El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba nos recuerda que poco más de 2,000 millones de pesos anuales este seguro médico siglo XXI permitió cubrir a los pequeños en 151 enfermedades como las del sistema nervioso, neumonía, influenza, enfermedades digestivas, artritis, desnutrición, traumatismo de nacimiento. Para este 2021 le bajaron la asignación y para el 2022 el Ejecutivo le está asignando cero pesos.

Algo importante es que el Insabi reportó el ejercicio para este seguro de sólo 656 millones de pesos en 2020, y tendrá que aclarar que hizo con el resto de los recursos asignados para este fin. La nula transparencia en los multimillonarios recursos del Insabi es algo muy grave, que la sociedad debe vigilar muy de cerca.

UNOPS no era la solución para un país como México

Si se ve la lista de países a los que suele cubrir la UNOPS, se entiende porqué no logró los resultados esperados en México. Sencillamente porque su experiencia es más bien con naciones pequeñas, sin recursos y sin capacidad productiva. En el caso de México sí somos un país en desarrollo y con grandes problemas de desigualdad, pero más bien de ingreso medio que no se compara con los países ubicados como Least Developed Countries (LDC) dentro de los propios criterios de Naciones Unidas (ONU), basados en el Indice de Desarrollo Humano.

Conforme información de UN, UNOPS es uno de sus brazos más chicos cuya labor justamente se debería centrar en atender sobretodo a dichas naciones LDC. Sin embargo ha llegado a atender servicios de otros países, como es el caso de México, o las compras específicas hechas en Sudamérica y Centroamérica.

Los diez países menos desarrollados del mundo, según las clasificaciones del IDH, son:

Níger, República Centroafricana, Sudán del Sur, Chad, Burundi, Sierra Leona, Burkina Faso, Mali, Liberia y Mozambique. No hay ninguno de América Latina, aunque Haití si está en esa lista de LDC, el único de la región.

Lo que no se entiende es porqué, sabiendo eso, el embajador de México ante la ONU, el doctor Juan Ramón de la Fuente, le recomendó al presidente AMLO recurrir a la UNOPS para hacerse cargo de una multimillonaria compra de medicamentos para el mercado mexicano. Y porqué UNOPS la aceptó es la otra pregunta.

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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