El Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo 2013-2018 (Pronafide) asigna a la banca de desarrollo (BD) un papel central en la promoción del desarrollo de sectores estratégicos, como el rural, empresarial, de vivienda o infraestructura, basado en la generación de condiciones que disminuyan las restricciones crediticias existentes en la población y establece las condiciones que deberán existir para alcanzar tal desarrollo

Según el diagnóstico del referido programa, de diciembre del 2012 a octubre del 2013, la BD otorgó recursos por 963,000 millones de pesos, de los cuales 62% se canalizó a través de crédito directo y el restante 38% a través de intermediarios financieros privados, respaldado con garantías de la BD, mientras que el saldo de crédito directo e impulsado (saldo de crédito), en octubre, fue de 910,000 millones de pesos, lo que representa 5.7% del Producto Interno Bruto (PIB); en los últimos cinco años la tasa de crecimiento promedio anual del saldo del crédito ha sido de 11.4% real.

En lo que concierne a la BD dirigida al sector rural, ésta contó en octubre del 2013 con un saldo de crédito de 91,000 millones de pesos (equivalente a 9.4% del total de la BD) y un incremento de 1% real respecto del mismo mes del año previo; la tasa de crecimiento promedio anual real en los últimos cinco años fue de 2.6 % y apoyó a más de 1.37 millones de productores rurales, de los cuales 93.1% corresponde a población con bajos ingresos.

Se proyecta que en el 2018 el saldo de crédito de la BD alcance al menos 7.5% del PIB, para lo cual deberá mantener una tasa de crecimiento promedio anual de 10% real.

Para lograrlo, la BD de México enfrenta retos importantes en diferentes aspectos, sin embargo, en cumplimiento de su mandato, sus operaciones son cada vez más sanas y transparentes, garantizando así su sostenibilidad, lo que le permitirá alcanzar la agilización y apertura de mayores canales para facilitar el acceso al crédito y los servicios financieros, consolidar su participación en la creación y preservación de los empleos e inversiones y contribuir de manera eficiente con la actividad productiva del país y la creación de valor. Y no menos importante que el logro de las metas y el mandato de la BD es que se demuestre, por lo que resulta valioso considerar la evaluación continua de sus acciones para conocer el impacto que tiene en el desarrollo de los sectores que atiende y en su caso, la posibilidad de realizar los ajustes institucionales que sean requeridos.

Xóchitl Gil Camacho es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]