La elevada demanda de becerros al destete, tanto para la exportación en pie como para la engorda, amenaza la persistencia del hato cárnico nacional, pues no se retienen las hembras necesarias para remplazo del pie de cría.

A esto se añade el periodo crítico en gran parte de los pastizales del país durante la sequía reciente, que obligó a que algunas vacas se vendieran y otras redujeran su Eficiencia Reproductiva (ER) o rendimiento de becerros destetados por vaca al año, por falta de alimento.

El mercado está pagando precios muy altos por los becerros y novillos, lo que indica la necesidad de reponer el pie de cría que los recursos forrajeros puedan sostener. No parece viable hacer el repoblamiento mediante importación de vacas, por lo que se debe mejorar la ER actual.

En las condiciones actuales se tiene un inventario de 30 millones de cabezas, de las cuales 45% (13.5 millones) son vacas.

De esta forma, suponiendo una disminución de 15% (2 millones de vacas) con una ER de 55%, la reducción de la producción anual de becerros es de 1.1 millones. Por ello, si se atendiera la demanda actual de becerros para exportación y engorda en corrales (cercana a 4.5 millones de cabezas), apenas habría la posibilidad de reponer 20% de las vacas que se eliminan o mueren cada año, situación que no es sostenible en el largo plazo.

Por lo anterior, es necesario un aumento de la ER actual de 55 a 65 por ciento. Además de más becerros machos produciría 580,000 becerras disponibles en el año, que pueden añadirse al pie de cría, logrando gradualmente alcanzar el tamaño de hato sostenible.

Tal propósito es una necesidad y un reto claro, pero no es un problema técnico, ya que conocemos las acciones y procedimientos con que se puede lograr, sino una cuestión de administración empresarial e integración de redes de valor.

Con tres componentes en el sistema productivo: asistencia técnica eficaz, buen precio de los productos y productores dedicados cotidianamente a su empresa, se puede alcanzar una ER de 65 por ciento. Las organizaciones gremiales, empresas engordadoras o exportadoras y los programas de fomento deben unirse para que se logren esas tres premisas.

Cuando se haya logrado exitosamente esa meta, puede también emprenderse la resolución de otros problemas estructurales y coyunturales que inhiben a la ganadería mexicana.

Programas de genética, captación y uso eficiente de agua, mezclas forrajeras más adecuadas y mejoramiento del nivel zoosanitario son algunos ejemplos.?

*Luis Fernando Iruegas Evaristo es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.?

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