La inversión en este rubro representa en promedio 24.9% de las ventas anuales y 12% del valor total de las compañías, según un análisis de BValue Consulting.

Tanto para el propietario de una gran empresa con cientos o miles de empleados, como para el operador único en un negocio familiar, el manejo del capital de trabajo hace la diferencia entre una empresa rentable y una perdedora.

La gestión del capital de trabajo es tan importante como la del activo fijo y los activos financieros, o el seguimiento a indicadores como ingresos, costos y gastos. Algunas empresas lo aprovechan como parte de su estrategia de financiamiento, pero muchas ni se enteran de que están fondeando la operación de terceros sin obtener un rendimiento adecuado.

Pero ¿qué es el capital de trabajo? En términos llanos, es el dinero que la empresa requiere en su día a día para financiar las cuentas por cobrar de sus clientes; mantener inventarios de materia prima o productos terminados para la venta; prepagar seguros; y pagar a proveedores y cumplir con obligaciones, entre otros. Se calcula como la diferencia entre el valor de los activos que tiene el negocio para su operación y el valor de los pasivos (lo que debe el negocio), todo en el corto plazo.

El dinero ocupado para respaldar cuentas por cobrar e inventarios representa una salida de efectivo que no puede usarse en otra cosa. En la medida en que las cuentas puedan ser financiadas con crédito de los proveedores, por ejemplo, la salida de efectivo se reduce. Esto da opción de destinar ese dinero a otros conceptos, ya sea en el mismo negocio o en otra empresa (diversificando el riesgo de las inversiones).

El comportamiento del capital de trabajo varía de compañía a compañía, inclusive entre empresas de una misma industria. Puede ser estacional (en empresas que concentran ventas en periodos determinados), creciente (donde las necesidades de capital de trabajo se incrementan con las ventas), negativo (donde los proveedores financian la operación) e incluso errático (cuando no se identifican factores que pronostiquen su conducta).

Como ejemplo: una compañía que vende seguros de vida cobra las primas de sus clientes por anticipado y los egresos (pago de siniestros) se producen mucho después de recibir el ingreso, lo que suele generarle flujo a favor para financiar su operación. Por otro lado, un constructor de casas usualmente tiene que adquirir materias primas (empezando por el terreno) e incluso avanzar en la construcción antes de recibir el ingreso por parte de sus clientes. Ello le genera flujo negativo: tiene que financiar su operación hasta que aparezca el cliente.

De acuerdo a un análisis realizado por BValue Consulting sobre una muestra de 68 compañías públicas en México se encontró que: a) la inversión en capital de trabajo representa en promedio 24.9% de las ventas anuales y 12% del valor total de las compañías; b) las necesidades de capital de trabajo se incrementaron en promedio 48.7% durante el 2014 con respecto al 2013, mientras que las ventas apenas crecieron 9.0%; c) para empresas como Famsa, Maxcom, Industrias CH, Grupo Aeroportuario del Sureste, Grupo Aeroportuario del Centro Norte y Vasconia, la inversión en capital de trabajo representa más de 50% del valor de la compañía y, d) adicionalmente a las anteriores, Hoteles City Express, Pinfra, Proteak y Cydsa tienen una inversión en este rubro de más de 50% de sus ventas anuales.

Los cambios en el capital de trabajo guardan estrecha relación con el crecimiento de la compañía, y aunque hablar de una disminución puede parecer sencillo, se requiere de estrategias complicadas para su implementación. En términos generales, se debe disminuir el nivel de inventario (producción just in time), cobrar más rápido a los clientes e incrementar el plazo para el pago a proveedores.

El monto invertido y los cambios en el nivel del capital de trabajo tienen un impacto directo en la empresa: al incrementarse reduce el flujo de efectivo y, en consecuencia, disminuye el valor del negocio. Entender este impacto es el primer paso para tomar conciencia acerca de la necesidad de eficientar su administración. Un correcto manejo del capital de trabajo se traducirá automáticamente en la generación de valor para los accionistas.

*Presidenta del Consejo Técnico del IMEF.