Habría sido el regreso del hijo pródigo. Rodeado por una centena de jubilosos simpatizantes, el exgobernador de Aguascalientes, Luis Armando Reynoso Femat, acudió –al mediodía del jueves 23– a la sede del PAN en la capital hidrocálida para entrevistarse con el dirigente del partido en ese municipio y diputado local en funciones, José de Jesús Martínez González.

Todavía no se cumplían 24 horas de que el Tribunal Electoral determinara dejar sin efectos la expulsión del exmandatario del Registro de Miembros del PAN, decretada por el Comité Ejecutivo Nacional, en agosto del año pasado. Por unanimidad, los integrantes de la Sala Superior acordaron, además, extender un plazo de cinco días hábiles para que se le restituyeran, a plenitud, su derecho de afiliación.

Fiel a su estilo –atrabancado y teatral–, Reynoso decidió apresurar su regreso a la vida partidista, pero recibió una sopa de su propio chocolate: encontró las puertas del PAN de Aguascalientes con candados. Sus simpatizantes gritaron consignas y trataron de romper los cerrojos. El líder municipal, Martínez González, recriminó a los vándalos. Estuvieron a punto de una riña.

La prisa del expulsado está justificada: quiere ser candidato al Senado y si el PAN no lo quiere, se irá al Partido Verde. Antes, buscará participar en la interna blanquiazul con una bandera inobjetable: su oposición a la línea que dictan los calderonistas.

La decisión de echarlo del partido –en efecto– fue tomada en Los Pinos y ejecutada por el entonces dirigente partidista, César Nava, a través de una resolución emitida el 30 de agosto del 2011 y ratificada por la Comisión de Orden del Consejo Nacional, el pasado 6 de enero, al considerar que Reynoso Femat realizó actos de traición al partido, al declarar en contra de Martín Orozco Sandoval, entonces candidato panista a la gubernatura de Aguascalientes.

Su caso era casi idéntico al de Manuel Espino Barrientos, expresidente del CEN del blanquiazul, también separado de su militancia por haber llamado a las bases del partido a rechazar las candidaturas aliancistas que se registraron en Durango, Oaxaca, Puebla y Sinaloa.

El mismo defecto encontrado por los magistrados electorales en la causa contra Reynoso Femat puede salvar al político sonorense. Resulta que, por tratarse de un miembro activo inscrito en el padrón de Aguascalientes, Reynoso Femat tendría que haber sido procesado –y sancionado, si era el caso– por el Comité Directivo Estatal, no por el CEN o el Consejo Nacional.

Una semana antes, el área jurídica del CEN panista había recibido un severo revés, con la resolución unánime del pleno de la Sala Superior del TEPJF, para anular la sanción contra el exalcalde de Monterrey, Adalberto Madero Quiroga. Además de determinar que el Consejo de Orden era incompetente para decretar su expulsión del partido, los magistrados validaron la argumentación del quejoso, quien alegó que buscaron castigarlo por hechos cometidos ¡428 días antes de la resolución!, es decir cuando ya había caducado el plazo para actuar en su contra, que es de 40 días hábiles.

Es imposible vivir en la incertidumbre: si se comete infracción a la normativa, cualquiera que ésta sea, debe existir un plazo para que los órganos competentes –en este caso del partido, a semejanza de lo que sucede en el estado, con los órganos de autoridad– puedan ejercer sus facultades para imponer la sanción que corresponda a los infractores , estableció en su oportunidad el magistrado Flavio Galván Rivera.

Un principio determinado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación establece que las autoridades –en todo ámbito de la vida pública– sólo pueden hacer lo que la ley les permite. Dentro y fuera del partido, los panistas han mostrado que no siempre obedecen los dictados de tal premisa.

Por lo pronto, Reynoso Femat y Madero Quiroga –quien a principios de mes contrajo nupcias con Mireya Villarreal Garza y anunció su regreso a las actividades públicas– reanudarán sus carreras partidistas. Cuando el TEPJF emita su fallo en favor de Manuel Espino, ¿la dirigencia partidista le reabrirá las puertas?

EFECTOS SECUNDARIOS

¿OTROS DEBATES? Quedan 72 horas para que concluyan las campañas y en Coahuila los representantes del abanderado panista a la gubernatura, Guillermo Anaya, exigían a los consejeros electorales el cumplimiento de su petición de un debate en el que además intervendrían los candidatos Rubén Moreira, del PRI; Gerardo Fuantos, del PRD, y Jesús González Schmal, del PT-Convergencia. La cita debía cumplirse esta tarde, pero como los blanquiazules demandaban una transmisión en vivo en todos los medios electrónicos de cobertura estatal, los oficiales del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana le pasaron la bolita al IFE, única instancia autorizada para usar los llamados tiempos oficiales. Las posibilidades de que se concrete ese encuentro son exiguas, pero mayores en comparación con el proceso electoral en Nayarit, donde un debate entre el priísta Roberto Sandoval, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo y la panista Martha Elena García habría cambiado el rumbo de la elección.