Desde hace 10 años Ecuador presenta déficit fiscal

¿Qué tan popular puede ser un jefe de estado? Por lo que hemos visto en los últimos días en América Latina, podría decirse que muy poco.

Esta semana el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, se unió a ese club de mandatarios desafortunados en la región que permanecen sitiados ante la toma de decisiones impopulares.

De este grupo, ya es miembro Mauricio Macri, en Argentina, quien está siendo derrotado por el populismo de izquierda de Alberto Fernández, un candidato que promete mejores sueldos, más subsidios y aliviar la dependencia con el FMI, aunque no se sabe cómo lo hará.

También está Martín Vizcarra, en Perú, quien pidió adelantar elecciones para depurar los poderes en ese país y chocó contra un Legislativo autoritario.

El caso de Moreno no es diferente. Su pecado fue quitar los subsidios a la gasolina, una política que, según el Banco Interamericano de Desarrollo, se adoptó en 1974 cuando los altos precios del petróleo aumentaron los ingresos del gobierno de Ecuador.

La mala noticia es que ese tipo de escenarios no dura para siempre y eso es lo que no parece entender la mayoría de los habitantes de los países latinoamericanos. No es que esté mal que los ciudadanos se manifiesten, que protesten, que exijan; el problema es que bloqueen, que retrasen y que frenen el desarrollo con exigencias que a veces son difíciles de cumplir.

¿Y por qué son difíciles en el caso de Ecuador? Aquí algunos datos. El primero de ellos, y el de mayor peso, es que en enero del 2019 Ecuador cumplió 10 años consecutivos con déficit fiscal. Aunque los medios de ese país señalaron que al cierre del año pasado se había logrado el menor faltante en los últimos seis años, esos 3,333 millones de dólares registrados sí que pesan a la hora de intentar llenar ese hueco que tiene el presupuesto nacional para funcionar de la manera más óptima. En pocas palabras, para entender el impacto de esta cifra, el tamaño del hueco fiscal, hasta el año pasado, era de casi 4% del PIB de Ecuador (aproximadamente unos 108,400 millones de dólares, según el Banco Mundial).

El segundo dato es aún más alarmante. Entre el 2005 y el 2018, Ecuador desembolsó la suma de 54,269 millones de dólares en subsidios de combustibles, esto incluye gasolinas, diésel y gas. La magnitud de esta cifra es igual de impresionante, pues eso representa 50% del PIB y alcanza casi el total de la deuda externa de ese país que, según el Banco Central del Ecuador, ascendió a 56,401 millones de dólares en julio de este año. Esto quiere decir que con la plata de los últimos 13 años de subsidios al combustible se hubiese podido pagar casi en su totalidad la deuda externa de ese país.

Con esos argumentos, Moreno intentará dialogar con los críticos de su gestión, tras siete días de protestas y bajo la amenaza de intensificar una huelga nacional que ayer comenzó bajo el liderazgo de la población indígena, que prometió movilizar a 20,000 miembros de su comunidad hasta Quito, quienes están cegados por las mieles del populismo, una corriente que hoy es difícil de mantener ante el fantasma de la desaceleración económica.