Muy estudiado, pero todavía indescifrable, el fenómeno de las cuartas fuerzas electorales en México explica, en gran medida, el poliedro en que se ha convertido el sistema partidista.

Es un mercado que se ha ido ensanchando y cuya dimensión -de acuerdo con expertos en materia electoral- podría alcanzar 20% de los votos en los próximos comicios del 1 de julio. En ese nicho electoral están, por supuesto, los cuatro minipartidos actualmente con registro y que son, a saber: Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, PT y Partido Verde.

La suerte del Movimiento Ciudadano y del PT, está claro, ha quedado atada al desem­peño electoral de Andrés Manuel López Obrador... aunque el partido de la estrella amarilla, convenientemente, se ha desmarcado de la coalición progresista en algunos estados de la República que tienen elecciones concurrentes a la federal (Distrito Federal, Estado de México y Guerrero, tan sólo por citar los casos más emblemáticos) de modo que, apostando a su fuerza local y a sus alianzas pragmáticas con los poderes locales, buscan quedarse con un porcentaje de la votación y de las prerrogativas que simplemente quedarían lejos de obtener. Mejor solos que mal acompañados.

Los estrategas de Nueva Alianza, el partido de Elba Esther Gordillo, siempre han intentado conquistar a esos votantes que están hartos de los partidos grandes y -por lo mismo- proclives a la abstención. Se trata de electores jóvenes, urbanos y posmodernos, un target, electoralmente hablando, que se rehúsa a ser target.

No necesariamente es un elector de círculo rojo. Más bien se trata de cibernautas con una vida plena en las redes sociales y altos niveles de información; más interesados en las tendencias verdes, en las soluciones sustentables y en la responsabilidad social y menos identificados con el pasado conservador, católico y costumbrista en el que crecieron sus padres.

Más allá de los nexos de Gabriel Quadri de la Torre con la dirigencia nacional de Nueva Alianza, su postulación como candidato presidencial del partido magisterial se explica con esa intención de conquistar a un electorado cansado de los políticos tradicionales. Lo mismo, su apuesta mercadológica.

Y algo de razón tienen los estrategas que convencieron a la Presidenta Vitalicia del SNTE de nominar al expresidente del Instituto Nacional de Ecología, quien tras un mes de intermitentes apariciones en los medios informativos, ya registra 2% de la intención de voto.

Va muy bien , reconocen asesores cercanos a Gordillo Morales, quienes no le restan mérito al ingeniero y deportista, si mantiene el paso y tiene un buen desempeño en los debates, con la fuerza electoral de los maestros tendremos asegurado el registro y llegaremos a 8% de la votación nacional .

Un umbral de votación de similares magnitudes tiene el Partido Verde, inscrito en la elección federal como aliado parcial del PRI y de Enrique Peña Nieto.

Paradojas de las campañas posmodernas: Nueva Alianza quiso, con Gabriel Quadri, arrebatar el segmento de los votantes verdes al partido de Jorge Emilio González y, en sentido inversamente proporcional, el PVEM -con su oposición al cobro de cuotas en las escuelas públicas y su propuesta de educación verde- trata de posicionarse entre los padres de familia, clientela tradicional del magisterio elbista.

La pauta de anuncios del Partido Verde corre en paralelo a la del PRI y -sorprendentemente- nunca menciona a Enrique Peña Nieto o se empata con los compromisos que firma el abanderado del Revolucionario Institucional.

Con su publicidad de alto impacto -pedir pena de muerte para secuestradores y culpar a los legisladores por no aprobarla y la exigencia de medicinas en hospitales del sector público-, los verdes quieren ampliar su base electoral en las zonas urbanas, pero en los segmentos de clase baja.

Publicidad de alto impacto y candidatos ligados a las televisoras y otros poderosos grupos de interés mercantil. Ése es el plan del partido de la familia González.

Entre los minipartidos, el Verde concita menos rechazo. Y hasta ahora, las mediciones publicadas muestran que podría alcanzar 6% de la preferencia electoral, sin el PRI. Ese 5% está lejos de su meta electoral -podría darles una veintena de diputados y hasta cuatro senadores-, pero sería la diferencia que dejaría a Enrique Peña Nieto firme en la silla presidencial.

EFECTOS SECUNDARIOS

LA OTRA CAMPAÑA. Agua, libros, selva. A cuadro, Mónica Arriola, la hija menor de Elba Esther Gordillo. Y su voz, en off. Veo nuestra tierra llena de oportunidades. Me siento orgullosa de nuestro pasado y esperanzada de nuestro futuro . Una indígena le habla al oído, en un dialecto imperceptible. Tu escucharás la voz de todos los chiapanecos . Ninguna referencia al SNTE o a temas educativos en este primer spot de la candidata plurinominal al Senado de la República. Tampoco en el mensaje protagonizado por Fernando González, el yerno de La Maestra, y los candidatos de Nueva Alianza al Senado en Sinaloa, el agroindustrial Jesús Patrón y el exalcalde de Culiacán, Héctor Melesio Cuén. Haciendo equipo, seremos invencibles , es el lema de los expriístas, identificados con los empresarios Jesús Vizcarra y Eustaquio de Nicolás.