Ganar la interna para perder en la constitucional? ¿Vencer el dedazo calderonista para permitir el regreso del PRI a Los Pinos? Al paso de las semanas, Josefina Vázquez Mota adquiere un mayor parecido a Francisco Labastida Ochoa, el abanderado del oficialismo que en el 2000 poco pudo hacer para enfrentar al torbellino de popularidad en el que se convirtió Vicente Fox.

El paralelismo entre el aspirante del PRI a la Presidencia y la abanderada blanquiazul va más allá del fracaso de sus estrategias. Pasa por el trabajo realizado -entonces y ahora- por el encuestador Mark Penn.

EN EL 2000, DE LA MANO DEL ESTRATEGA ROB ALLYN, EL ENCUESTADOR Y SU SOCIO

Doug Schoen intervinieron en las campañas panistas. Incluso, bajo el paraguas de un proyecto ciudadano que llamaron Democracy Watch, ordenaron la publicación de una medición en The Dallas Morning News que adelantaba -a dos semanas de los comicios- la derrota del priísmo.

Aquella vez formaron parte de un plan secreto que buscaba frenar la operación del aparato oficial . Un montaje que involucraba a Schoen, quien un año antes había sido consultor en la precampaña de Roberto Madrazo Pintado. Los foxistas trataban de cubrirse si su estratagema fallaba.

Dos campañas después, Penn & Schoen reaparecen en el diseño estratégico de la carrera panista a la Presidencia. De fama mundial por sus encuestas hiperdetalladas, ejecutores de la triangulación política que inventó Dick Morris, desde finales del año pasado trabajaron en la preparación y aplicación de uno de los estudios de los votantes mexicanos más exhaustivos de la historia contemporánea.

Se trató de un estudio electoral segmentado que incluyó un cuestionario de más de 260 reactivos, aplicado en toda la República Mexicana, cuyo costo fue cubierto por el CEN del PAN después de recibir las aportaciones de los comités regionales. Una investigación que, esencialmente, buscaba generar insumos para el mensaje estratégico , que adquirió mayor importancia luego de que Vázquez Mota derrotara en la interna panista a Ernesto Cordero.

Mark Penn es uno de los arquitectos de los ascensos y las caídas electorales de Hillary Rodham Clinton. Desde 1996, cuando inventó el movimiento conocido como las soccer moms, ayudó al reposicionamiento de William Clinton y a su reelección. Eran los años del escándalo de Whitewater, del impeachment y Mónica Lewinski.

En el año 2000, cuando Hillary Clinton quiso convertirse en senadora por Nueva York, Penn tomó las riendas de su campaña y obtuvo el crédito por ayudarla a superar sus altos negativos para ganar en un estado donde ella no tenía raíces geográficas.

En el 2008, la senadora Clinton llamó a los estadounidenses a hacer historia y compitió por la candidatura presidencial de los demócratas con Barack Obama. El estratega en jefe de su campaña fue Mark Penn, quien tuvo que renunciar dos meses antes de la Convención Demócrata ante el cúmulo de errores.

El mensaje estratégico erró. Pensó que su aval a la guerra de Irak y su postura de enviar más tropas al Medio Oriente serían bien aceptados por los votantes. Después de ganar en New Hampshire, decidió no presentarse a los caucus de algunos estados, lo que generó un fuerte rechazo en el partido. Era la estrategia de la inevitabilidad... La misma que ahora enarbola Josefina Vázquez Mota.

Ya es tiempo , sostiene la panista, de que México sea gobernado por alguien diferente . ¿Ser mujer la hace diferente a los políticos tradicionales?

Con la investigación de Penn & Schoen, los creativos de la campaña josefinista (liderados por Julio Di-Bella, con apoyo de Antonio Solá y Alejandro González Padilla) generaron una primera oleada de spots en los que trataron de mostrarla como una política sobria, decidida y con capacidad para afrontar tiempos difíciles. Buscaban posicionarla como la rival de Peña Nieto y dejar de lado la idea de que estos comicios serían un referéndum acerca de la forma de gobernar de los panistas.

Sin embargo, desde que Vázquez Mota rindió protesta como candidata ha permeado la percepción de que es endeble, rígida y distante. Colaboradores cercanos creen que los malos resultados de las últimas semanas son la evidencia más palpable de la desorganización del equipo josefinista y la desidia de una parte del panismo.

Penn & Schoen no son los únicos consultores extranjeros que han participado en la planeación estratégica de la campaña panista. Al menos dos estrategas foráneos confirmaron haber recibido invitaciones de líderes panistas. Y está el consultor español Antonio Solá. En el 2006 me decían que a AMLO no se le podía ganar , se le escuchó decir recientemente, y miren lo que pasó. En este 2012 vamos a ver si es imposible vencer a Peña Nieto .

El plan para llevar a Vázquez Mota a Los Pinos ya había sido trazado con la investigación de Penn & Schoen. La ejecución queda en manos de Roberto Gil Zuarth y Rafael Giménez Valdés, leales calderonistas, quienes coinciden en un punto: si la candidata no acorta la distancia con Peña Nieto en las próximas tres semanas, nada podrá hacerse.

Ambos tienen la convicción de que todavía es posible vencer a Peña Nieto, a quien conceden una ventaja de 12 puntos. Falta saber si se atreverán a abrir la caja de Pandora...