El peso mexicano ha tenido un comportamiento sumamente volátil frente al dólar en los últimos dos meses, pasando de un mínimo de 17.98 pesos a mediados de mayo a un máximo de 20.88 pesos hace un par de semanas; posteriormente, recuperando terreno hasta 19.87 pesos y nuevamente debilitándose a 20.19 pesos al cierre de ayer.

A mediados de abril, cuando el peso se encontraba en su mejor nivel frente al dólar desde septiembre del 2017, argumentamos que la apreciación del peso frente al dólar era principalmente atribuible a una debilidad generalizada del dólar aunada a un cambio positivo en la perspectiva de riesgo crediticio de México por parte de la calificadora Moody’s y, sobre todo, una percepción positiva sobre los avances en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Asimismo, planteamos que la tendencia positiva podría agotarse y revertirse conforme nos acercáramos a la elección presidencial del 1 de julio sin cambios significativos en las encuestas. Sin embargo, la debilidad del peso en los últimos meses parece estar más relacionada a factores externos que a la elección presidencial de este domingo.

La depreciación del peso se explica principalmente por una apreciación generalizada del dólar, el estancamiento en la negociación del TLCAN y el incremento en las tensiones comerciales a nivel global detonadas por la imposición de medidas proteccionistas por parte de Estados Unidos. La apreciación generalizada del dólar es un reflejo también de una postura monetaria menos acomodaticia por parte de la Fed.

La ausencia de cambios significativos en las encuestas de preferencias electorales hace pensar que el triunfo del puntero en las encuestas debe estar casi totalmente descontado por el mercado y que el peso seguiría siendo más vulnerable a factores externos, como la posible imposición de un arancel de 25% a las importaciones de vehículos por parte de Estados Unidos, que a factores de política interna. Por supuesto, esto supone que el domingo, independientemente del ganador, tendremos una jornada electoral ordenada y sin incidentes mayores.

Esto también supone que el muy probable ganador dará un mensaje conciliador, prudente y amigable para los mercados. Por amigable a los mercados me refiero a que el ganador debe mandar un mensaje de tranquilidad al capital extranjero sobre la continuidad de ciertas políticas económicas que han sido fundamentales para mantener la estabilidad financiera y generar nuevas oportunidades de inversión.

Asimismo, el mercado esperaría que, de haber una depreciación acelerada, Banxico actuará en sus próximas reuniones de política monetaria para incrementar la tasa de interés, tal y como lo hizo la semana pasada.

Al comienzo de las precampañas el 14 de diciembre del 2017, cuando los principales precandidatos ya estaban definidos, el dólar cotizaba en 19.27 pesos. Un análisis simplista podría sugerir que los 90 centavos que ha perdido el peso en este periodo incorporarían en cierta medida los resultados de las encuestas. Sin embargo, como hemos descrito en este espacio, hay otros factores que han tenido un mayor impacto.

Lo que no creemos que esté descontado por el mercado es una mayoría absoluta en el poder legislativo por parte de partidos que han mostrado su rechazo a las reformas estructurales. Si esto sucede, entonces sí podríamos ver una mayor debilidad del peso, volviendo a probar los niveles máximos observados hace un par de semanas. Sin embargo, si la composición del Congreso queda sin una mayoría absoluta, como parecen estar descontando los mercados, y el mensaje del triunfador es el adecuado, el peso podría tener un breve periodo de apreciación, siempre y cuando no haya cambios en factores externos como nuevos aranceles o incrementos en la aversión al riesgo a nivel internacional.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.