El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, lo había anticipado con una sentencia contundente: cuando se asienten los polvos de la crisis europea, el peso se apreciará de manera importante sin que tenga que intervenir el banco central.

Lo dijo cuando el precio del dólar alcanzó uno de sus niveles más altos: 14 pesos por unidad.

Y explicó entonces que la baja de la calificación crediticia de Estados Unidos y los problemas financieros y monetarios de la Unión Europea habían impactado en el comportamiento del tipo de cambio del peso frente al dólar.

Más recientemente, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, afirmó que el tipo de cambio ha funcionado bien y con profundidad.

El tipo de cambio –advirtió– ha funcionado como un estabilizador automático en un mercado que se está moviendo con profundidad y liquidez.

Con el peso está pasando, exactamente, lo que se espera en un mercado de libre flotación: cuando hay malas noticias nuestra moneda se deprecia y cuando hay buenas noticias, se aprecia.

Es un hecho que la moneda nacional se ha convertido en una de las pocas divisas de países emergentes que opera de manera continua las 24 horas del día, lo que le da una gran liquidez.

Hoy el peso mexicano ocupa el lugar número 13 dentro de las divisas más operadas en el mundo.

En México, el tipo de cambio está a la libre oferta y demanda y seguirá respondiendo a los factores externos en tanto no se enciendan los motores internos con la aprobación de las reformas estructurales que se necesitan.

Revaluación, por factores externos

Bueno, pues, ayer fue una jornada extraordinariamente positiva para el peso. La moneda nacional registró una fuerte apreciación.

El crecimiento económico mayor a lo esperado en China y Alemania favoreció a la moneda nacional en su cotización frente al dólar.

Tal revaluación llevó a algunos inversionistas a aprovechar compras de oportunidad de acciones en Estados Unidos.

El movimiento del tipo de cambio implicó un efecto doble: los inversionistas vendieron acciones de emisoras en México y compraron títulos en Estados Unidos.

Se pudo observar claramente en la caída en el precio de las acciones de algunas emisoras en México y el alza en el precio de paquetes de títulos en EU.

Igual que la depreciación, la apreciación del tipo de cambio del peso frente al dólar se explica por factores externos.

Tal y como ocurre con el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores pasa exactamente lo mismo con el tipo de cambio del peso frente al dólar: están prácticamente desligados de los fundamentales de la economía mexicana.

La intensa volatilidad internacional está afectando el comportamiento de los mercados bursátil y cambiario.

Ello, a pesar de la solidez macroeconómica de México.

Hay que recordar que también durante la crisis que se originó con las hipotecas subprime en Estados Unidos en el 2008 el peso mexicano se vio sujeto a la marcada volatilidad que provocó en el mundo.

En ese capítulo, el peso mexicano observó una depreciación de 40 por ciento.

Y ésa es una referencia que hay que considerar.

Con todo y que el 2011 fue uno de los peores años para la economía mundial, el peso mexicano resistió y registró una depreciación de 13 por ciento.

Durante la administración de Felipe Calderón han ocurrido una gran cantidad de desastres y dos de las crisis económicas más graves de la historia reciente.

En el escenario económico internacional complicado la economía mexicana ha resistido y se ha recuperado muy rápido; mucho más rápido que en capítulos previos de la historia económica reciente.

Sin embargo, lo que debería estar en la mente y la conciencia de los tomadores de decisiones es que más valdría avanzar en las reformas estructurales para que la solidez macroeconómica se traduzca en mayores inversiones, más generación de empleos y abatimiento de la pobreza.

De lo contrario, los episodios de depreciación-apreciación del tipo de cambio continuarán obligándonos a todos a tronarnos los dedos y comernos las uñas frente a la posibilidad de que la situación económica nacional empeore, por lo que pasa afuera y lo que no pasa adentro.

CUENTOS VERAS

La Asociación de Bancos de México rechaza categóricamente la propuesta del regulador del sistema bancario nacional para que los bancos coticen en la Bolsa Mexicana de Valores. El presidente ejecutivo de la ABM, Luis Robles Miaja, asegura que tal obligatoriedad le restaría ventaja a la banca. ¿Quién ganará en la reedición de esta vieja batalla?

Twitter: @marco_mares