Este domingo 10 de junio, Sergio Checo Pérez continuó haciendo historia en el gran circo del automovilismo, la Fórmula 1. Ahora, gracias a su 3er lugar en el podio del Gran Premio de Canadá, claro, después de arrancar en 15º lugar, lo cual hace aún más interesante su triunfo.

Al ver el comportamiento del piloto tapatío de la escudería Sauber, me vino a la mente que el peso vive una trayectoria similar a lo manifestado por Pérez en este año, durante su segundo año en Fórmula 1. Me refiero a los buenos momentos como el segundo lugar alcanzado en el Gran Premio de Malasia, pero con otras malas, como su abandono en España.

Así también se puede entender la trayectoria del peso mexicano, que después de iniciar el año en niveles cercanos a los 14 pesos por cada dólar, estabilizándose y fortaleciéndose hasta llegar a un nivel de 12.64 pesos una vez iniciado febrero, y a partir de ahí vivir jornadas de altas y bajas pero nunca sobrepasando el nivel de 13 pesos, sino hasta abril.

Acontecimientos como los experimentados en España y sus problemas económicos, de la misma manera lo sucedido en Grecia y la desaceleración en Estados Unidos e incluso la de China, terminaron por presionar al peso mexicano, que al inicio de junio alcanzó su máximo en 14.39 pesos, en el dólar fix del Banco de México. A diferencia de esto, el escenario local no ejercía ninguna amenaza sobre la moneda.

Regreso a nuestra historia paralela de Sergio Pérez, y recuerdo que después de su segundo sitio en Malasia ya eran diversas las voces que lo colocaban como el nuevo piloto de Ferrari. Pero los resultados no vinieron como se esperaban, incluso abandonó en España por una falla en la transmisión; entonces los comentarios de apoyo disminuyeron y uno que otro negativo se hizo presente.

Evidentemente el resultado de una carrera no puede resumir el comportamiento de Pérez en la Fórmula 1. Pues al igual sucede con el peso. Como dice Juan Musi en una de sus aportaciones para Fondos de El Economista, Acostúmbrese a la volatilidad . Él explica que no se puede cometer el error de creer que cada vez que haya un movimiento en el tipo de cambio, éste no regresará, por lo contrario se debe ser paciente y confiar en un mejor contexto, para retornar a un peso fuerte.

Incluso otros analistas como la gente de Accival – Banamex, anticipan que aún y con el periodo electoral, si bien se presionará el tipo de cambio, éste habrá de regresar a sus niveles previos a dicho proceso.

Por su parte, Ci Banco anticipa que la operación del peso se dará en un rango de entre 13.70 y 14.30 pesos, esto ocasionado por los sucesos de España y Grecia, principalmente.

En ningún caso se habla de un dólar que alcance los niveles de 15 pesos, por lo que el reto será ver que los inversionistas soporten la presión del tipo de cambio cuando éste pueda enfrentar una jornada difícil con factores externos e internos, que puedan llevar a niveles superiores a los hasta ahora vividos.

Lo importante también es atender las voces que dicen que la economía mexicana tiene los fundamentales sólidos para soportar los embates externos, y que permitirían tener un control del tipo de cambio en los niveles antes descritos.

Al peso, y ahora que lo pienso también con Checo Pérez, lo importante es evaluar cada jornada pero recordando las bases que se tienen para anticipar así el resultado que se tendrá en el corto plazo. En el caso de nuestra moneda, es evidente que hasta ahora el escenario no tendría por qué llevarlo a niveles superiores a los 15 pesos, pero habrá que estar al pendiente y saber interpretar cualquier cambio de estrategia.

Al igual sucede con Checo , sin duda que es un gran logro su tercer sitio en Canadá, pero tampoco lo llevemos a un asiento en Ferrari por este suceso, y si se diera otro abandono, lo regresemos a una categoría inferior: seamos cautelosos para tomar una decisión.

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