El periodismo, escribe Jordi Amat: “No es un territorio para la moral, es una batalla destructiva. Abrasa a quien la juega y la pierde, encumbra a quien la gana”.

“Su poder es poder decir la verdad”. Amat se refiere con esta frase al poder de todo periodista frente a los poderes político y económico, pero en particular, lo hace en referencia a Alfons Quintà, quien trabajó para El País y TV3 de Cataluña, entre otros medios de comunicación, durante las dos últimas décadas del siglo pasado. 

Su libro El hijo del chofer (editorial Tusquets) es un espléndido retrato de un personaje cuyo genotipo podría ser el de un protagónico de novela negra en tiempos de Jordi Pujol, presidente de la Generalitat durante 23 años.

Amat logra un retrato perfecto de la realidad leída bajo los efectos de la ficción. Pero no es ficción. Tampoco lo fue Lëtitia o el fin de los hombres de Ivan Jablonka, un libro memorable sobre un caso que movió el piso del Eliseo en tiempos de Nicolas Sarkozy: el feminicidio de Lëtitia Perrais.

Alfons Quintà se pensó héroe el día en que puso contra las cuerdas a Jordi Pujol; desde las páginas de El País revela datos e información sobre la crisis financiera de Banca Catalana, el buque con el que Pujol partió hacia la Generalitat.

Quintà fue uno de los periodistas que abrió la edición de El País en Cataluña en 1976. Sus artículos serían “el eje de la campaña de acoso que activan él y con él la dirección del periódico” en contra de Pujol. Los tentáculos de los poderes político y económico tienen a enredarse. Quintà, sin moral pero con demasiadas dosis de ingenuidad, nunca pensó que Pujol llegaría a trastocar el cerebro editorial de El País a través del presidente Felipe González y de su amigo y dueño del periódico, Jesús de Polanco.

Fue Juan Luis Cebrián, director de El País, quien despidió a Quintà. Los accionistas de Banca Catalana ya no estaban dispuestos a llevarse las manos a la cabeza cada vez que Alfons Quintà publicara un artículo. Cientos de clientes comenzaban a retirar sus inversiones en el banco.

Jordi Pujol llegaba a la presidencia de la Generalitat y no estaba dispuesto a seguir contra las cuerdas por culpa de un periodista.

Quintà estaba herido tras su salida de El País, y su venganza en contra de Pujol estaba a punto de estallar. “Pujol, que conoce que el comercio de los hombres es la verdad profunda de la política, sabe que (Quintà) puede serle útil”, escribe Jordi Amat.

¿Cuál era la mejor decisión para evitar que Quintà escribiera artículos en contra de Banca Catalana? Comprar su silencio. Así ocurrió. Pujol lo contrató para que dirigiera uno de sus proyectos estratégicos en el momento de llegar a la presidencia de la Generalitat: la televisión autonómica.

La línea entre el periodismo y la puropaganda es muy tenue; las agendas ocultas de periodistas, políticos y empresarios derivan en la falsa información.

Jorid Amat logra dar un golpe genial a través de sus letras porque el personaje central nace en medio de un determinismo literario. El padre de Alfons Quintà fue amigo cercano del escritor Josep Pla.

La relación entre padre e hijo fue un desastre. Su vida, la de Alfons, también lo fue. Jordi Amat narra la forma en que el periodista coge una pistola y persigue a una de las novias que lo abandona. Su presencia en las redacciones de los periódicos en los que trabajó también fue un símbolo de terror hacia sus compañeros. 

Quintà se suicidó el 19 de diciembre de 2016.

El hijo del chofer tiene una naturaleza polisémica: lo mismo es una gran historia literaria que un libro de texto; podría ser un  ensayo y también un reportaje. Ficción y realidad. Una historia real novelada con datos sin ficción.

Lo que es cierto es que Jordi Amat dignifica el periodismo en tiempos oscuros donde ha sido secuestrado por las redes sociales.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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