Hay un juego de pequeños bloques de madera que se apilan y el objetivo es quitar las piezas de la parte baja de la torre para seguir formando la parte alta. Pierde el que no logra mantener en pie el edificio.

Bien, pues el mundo está en un juego de Jenga financiero y cada vez quedan menos bloques en la parte baja por la insistencia de acumular soluciones parciales en la parte alta.

El acuerdo para seguir rescatando a Grecia es el mejor ejemplo de cómo se inclina la torre financiera y la evidencia es que no quedan muchas piezas antes de que se acabe por derrumbar el cubo griego.

Entre lo que van a perder los acreedores por la quita de capital, la baja en los intereses y los recursos obtenidos, el país helénico habrá ganado tiempo de aquí al 2015 para no caer en suspensión de pagos.

Pero al mismo tiempo, el pronóstico más optimista es que Grecia volverá a conocer el crecimiento económico hasta el 2014. Y en cuanto a la deuda, el mejor vaticinio es que logrará deber solamente 120% de su Producto Interno Bruto en el 2020.

En lo interno, el pronóstico es más reservado porque la política y la crispación social pueden echar por tierra los planes de los financieros.

Los políticos griegos de la izquierda se han opuesto al plan de rescate que implica muchos sacrificios presupuestales y sociales para su país. Los partidos que han tomado la decisión de hacer esta corrección financiera han bajado drásticamente en sus preferencias electorales y en menos de dos meses hay elecciones.

Y no es que sea de mucho interés mundial que partidos políticos de nombres impronunciables pierdan las elecciones, sino el hecho de que los que ahora se apuntan como favoritos pudieran llegar al poder y eliminar los avances alcanzados.

Además en la fila de los que no lo dicen pero sí quisieran pagar menos y a menor tasa habría que apuntar a Portugal y en una de ésas, a Italia.

Pero eso es tan sólo una parte de este juego peligrosísimo de destapar un cráter financiero para tapar un hoyo, aunque éste sea profundo.

Otro que está jugando con fuego es Estados Unidos, que no ha iniciado realmente su proceso de corrección fiscal. La evidencia de que son políticamente incapaces de corregir sus problemas deficitarios es como quitar tres piezas de ese mencionado juego de bloques de un trancazo y con los ojos cerrados.

Pero hay otros factores que le añaden más peligro al juego del castillo de naipes. Por ejemplo, el precio de los commodities.

Basta con ver el comportamiento del precio del petróleo ayer, que subió de forma importante hasta lograr niveles no vistos desde mayo del año pasado.

Claro que cuenta que Irán cierre la llave de la venta de hidrocarburos a Europa y la amenaza de que escale el conflicto con Occidente, pues su programa nuclear está presente.

Pero el simple hecho de que Grecia encontrara un posible camino de salida inmediato provocó especulación en los precios por la apuesta de que pudiera aumentar la demanda.

Se ve tan complicado este juego mundial que no es muy pesimista pensar que no está lejos la jugada financiera que acabe por derrumbar alguna parte de esa endeble torre financiera.

La primera piedra

Oaxaca es uno de los estados que presenta los mayores niveles de marginación y pobreza, de rezago educativo y de carencias de infraestructura.

Y a pesar de eso, es una de las entidades que menos atención recibe por parte del gabinete del presidente Felipe Calderón.

Resulta increíble conocer que es la fecha en que el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra, no ha puesto un pie en Oaxaca a pesar de ser una entidad con tantas carencias que debería atender este funcionario.

Pero no sólo él, no han tenido tiempo de visitar la entidad, entre otros, los titulares de Salud, Educación Pública, Comunicaciones y Transportes, y otros más. Pero éstos destacan por su ausencia.

Han estado la secretaria de Turismo, Gloria Guevara, o el titular de la Sagarpa, Francisco Javier Mayorga.

Oaxaca merece tanta atención como cualquier otro estado de altos niveles de marginación o, peor aún, como cualquier entidad con elecciones.

Además, señores secretarios, Oaxaca es hermoso hasta para turistear.

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