¿Cuál es la expectativa de pensión para las mujeres en el SAR?

En el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) se han realizado diferentes esfuerzos para fortalecer el papel de las mujeres dentro del sistema. Uno de estos esfuerzos consiste en obtener un diagnóstico, para poder implementar acciones a favor de las mujeres, quienes son las menos favorecidas. La Asociación Mexicana de Afores realiza encuestas anuales que persiguen este objetivo. Entre los datos relevantes, la encuesta Ahorro y Futuro: Trabajadores Formales e Informales muestra que 15.8% de mujeres que actualmente trabaja en el mercado formal no piensa dejar de trabajar cuando llegue a la edad de 65 años, en comparación con 29.8% de las mujeres que trabaja en el mercado informal. La misma encuesta revela que existe una mayor incertidumbre de recibir una pensión entre las mujeres que laboran en el mercado informal que las que laboran en el mercado formal. El 66% de las mujeres en el mercado informal cree que no tendrá una pensión cuando se retire, en comparación con el 14% de las mujeres en el sector formal.

Adicionalmente, la densidad de cotización de las mujeres en el SAR es menor que la de los hombres, esto es, las mujeres pasan menos tiempo de su vida laboral activa como trabajadoras formales. Al respecto, las mujeres tienen una densidad de cotización de 46.1% en contraste con los hombres, quienes tienen una densidad de cotización de 53.7 por ciento.

Dichos datos sugieren desventajas para las mujeres, puesto que la mayoría no contará con una pensión al llegar a los 65 años. Es por esto que los esfuerzos en este sentido se deben ampliar y profundizar.

¿Por qué es importante que las madres mexicanas ahorren?

Dados los resultados anteriores, es importante impulsar la inclusión financiera de las mujeres en el SAR. Esto genera un círculo virtuoso que culmina en la mayor participación de los hijos en el sistema financiero y en particular del SAR. Entre los resultados de la encuesta Ahorro y Futuro: Una perspectiva de género, realizada en el 2015, señala que las conductas positivas en torno a la equidad de género entre hombres y mujeres se dan con mayor frecuencia en hogares donde la madre alguna vez ha trabajado o ahorrado a lo largo de su vida.

Además de los claros beneficios que el ahorro representa para lograr alcanzar objetivos de mediano y largo plazos para la formación de patrimonio, así como contar con soporte en casos de emergencia, el ahorro se perfila como un mecanismo de empoderamiento para las mujeres.

Una mujer que ahorra y cuenta con recursos propios tiene más independencia y posibilidades de acción, de modo que puede desarrollar su vida y proyectos de forma más plena. Esto disminuye la brecha de equidad de género que existe entre hombres y mujeres.

Otro aspecto positivo es que esta independencia se permea generacionalmente, una mujer que es independiente transmite a la siguiente generación los valores adquiridos, de forma que los hijos nacen con una mayor consciencia de la necesidad de vivir en igualdad de derechos y obligaciones entre hombres y mujeres.

De lo anterior se desprende que si bien las mujeres tienen una menor expectativa de pensión con respecto a los hombres, el papel de las madres es muy importante para generar un círculo virtuoso, que favorezca la inclusión financiera de sus hijos e hijas.

Para obtener mayor información sobre el sistema de pensiones visite la página de Internet: www.amafore.org

Amafore / Especial para El Economista