El comportamiento negativo de ayer 19 de julio, en los principales mercados bursátiles en el mundo así como en los precios de materias primas como el petróleo, motivado en gran medida por las preocupaciones fundadas respecto del daño que podría provocar a la actividad económica la diseminación de la variante Delta del virus del SARS-COV-2, es una señal de alerta para el gobierno del presidente López Obrador que tanta fe ha depositado en la recuperación de los mercados internacionales para que impulsen la recuperación de la anémica economía mexicana.

Es verdad que la economía mexicana ha estado mostrando signos de recuperación, pero muy insuficientes para que se pueda recuperar el terreno perdido tanto por el choque económico provocado por la pandemia del Covid, como por la recesión que ya antes de la pandemia habían ocasionado diversas decisiones de política puestas en marcha por la 4T incluso antes de que iniciara la actual administración.

El mercado laboral sigue muy rezagado, en cuanto al empleo que se registraba al momento en que se pusieron en marcha las medidas de confinamiento en marzo de 2020, y peor aún, respecto a la tendencia de crecimiento que registraba el número de asegurados en el IMSS, indicador respecto del cual la brecha es aún mayor.

En este espacio hemos comentado sobre el muy pobre desempeño en materia de inversión, por lo que hace al esfuerzo de inversión que realiza el gobierno, como por lo que hace a los esfuerzos de inversión que realizan los agentes privados, que frente al escenario de toma de decisiones caprichosas que ha incrementado la percepción de incertidumbre entre los inversionistas, simplemente han pospuesto decisiones de inversión en nuestro país, o en el peor de los casos, desistido de manera permanente de comprometer recursos de inversión en un mercado que hoy por hoy está caracterizado por la falta de certeza sobre el compromiso del gobierno para honrar las reglas, incluso las que este gobierno ha diseñado.

La obsesión con la industria petrolera ha privado de recursos para otras áreas clave para el futuro de la economía mexicana, como la del cuidado de la salud de millones de mexicanos que hoy, lejos de sentirse más protegidos que hace tres años, saben que lo único cierto es que aún cuando puedan recibir atención médica, muy probablemente no podrán tener acceso de manera oportuna a los medicamentos indispensables que se supone el sistema de salud pública les debería garantizar, sistema que en el pasado, si bien también con carencias, no dejaba en el absoluto desamparo a miles de mexicanos como sí ocurre hoy. Para pronta referencia está el caso de los medicamentos para los niños con cáncer, que inexplicablemente ha sido un emblema de la indiferencia de la 4T con la salud de los mexicanos, y todo por el temor a que un puñado de niños erigidos en golpistas derribe a un gobierno pobre en resultados.

Esta señal de los mercados ocurre en un momento en el que de acuerdo con los reportes del Banco de México, la tenencia de bonos gubernamentales en manos de extranjeros se ha reducido en cerca de 143 mil millones de pesos en lo que va del año, y en casi 466 mil millones de pesos a partir del máximo observado el 21 de febrero de 2020. Es decir, por las razones que sean, los inversionistas extranjeros han valorado que es más riesgoso comprometer recursos en valores del gobierno de México que hace poco más de un año, por ello han retirado una cantidad importante de recursos invertidos en esos instrumentos en México.

El panorama para el nuevo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es muy desafiante, sobre todo cuando frente a las dificultades que se anticipan, el presidente se ufana en el compromiso de aumentar los recursos para las pensiones individuales para los adultos mayores, al mismo tiempo que amplia de manera significativa el universo de beneficiarios al reducir la edad para acceder a estos apoyos, la presión sobre las finanzas públicas será gigantesca. El margen de maniobra es ya muy reducido.

@GerardoFloresR

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico

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