Sin la voz de Andrés Manuel López Obrador, con el rostro de dos de las activistas más influyentes dentro del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), hace 20 días arrancó la resistencia civil pacífica que practicarán los inconformes con el sexenio calderonista y el triunfo de Enrique Peña Nieto, al que no reconocerán como Presidente de México.

El plan de acción de la desobediencia al gobierno ilegítimo se hizo público desde entonces y nadie chistó. Pero se ha venido cumpliendo escrupulosamente. Las casetas de cuota liberadas , las manifestaciones en reuniones priístas –informes de gobernadores o el boicot a la boda del hijo de Carlos Salinas de Gortari, anunciado en redes sociales– y protestas en contra del Ejecutivo federal son apenas un botón de muestra.

Pero también están la Expo Fraude, las asambleas informativas semanales; los festivales y círculos de estudio Y pronto se instalará el Tribunal Popular contra el Fraude y Peña Nieto, que juzgará a los nueve consejeros del IFE y a los siete magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Otras, sin embargo, serán las acciones más visibles: la conmemoración del Día Internacional por la Defensa del Maíz, el 29 de septiembre; la conmemoración por el 44 aniversario de la matanza del 2 de Octubre en Tlatelolco, y la Jornada Informativa en contra del aumento de alimentos, dos semanas después Y, así, hasta el 20 de noviembre, cuando López Obrador y sus simpatizantes decidirán sobre la conformación de un nuevo partido político.

Antes, las acciones concertadas por los líderes de Morena con otras organizaciones y movimientos que buscarán frustrar una alianza legislativa PAN-PRI en ciernes y que este viernes tendrán su primera irrupción importante: justo para expresar su rechazo a lo que llaman la contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo, habrán de intensificarse en las próximas dos semanas.

Las manifestaciones en defensa de derechos sociales son buenas porque, de esa manera, se evita que haya retrocesos , ha expresado López Obrador, quien no acudirá esta ocasión a la marcha, cuidadoso de que se vincule a Morena con estos movimientos de política subterránea .

Estas reformas no convienen ni siquiera a los empresarios ha determinado López Obrador, quien ahora –en su calidad de ciudadano de a pie– puede decir con libertad su pensamiento sin que el PRD pague los costos de su vehemencia. Son contrarias al interés general, provocan más resentimiento y más frustración. Por eso, nuestro país padece de una grave crisis de bienestar social y, sobre todo, de inseguridad y violencia .

Mientras Morena define si adquiere un cariz partidista o permanece como movimiento social, en paralelo, se construye la base de las organizaciones que participan en el plan de acción de la desobediencia civil no violenta y que tiene en las redes sociales a su principal aliado desde donde convocan y movilizan. La horizontalidad, el remplazo y la ausencia de un liderazgo definido caracteriza a los activistas on line. Un plan que durará todo un sexenio y que se trazó con el propósito de boicotear decisiones arbitrarias y leyes injustas que valide Peña Nieto. Un momento esperanzador para algunos pero, al mismo tiempo, peligroso.

El denominador común de los movimientos sociales –ya sean cibernautas, ecologistas, opositores a obras de infraestructura o seguidores de López Obrador– es una extendida frustración con los políticos formales tradicionales . Todos estos proyectos de colectivos –algunos, más organizados; los menos, beligerantes y radicales– demandan una reinvención de la democracia electoral, de las prácticas de la clase gobernante y, especialmente, de las formas empleadas por los políticos para relacionarse con los ciudadanos de a pie.

Hay un abismo: los legisladores y los dirigentes partidistas pugnan por transparentar a los sindicatos o llevar capital privado a Pemex, mientras crece el descontento popular y se expande el caldo de cultivo para los movimientos de protesta. Y no es que la desconfianza sea un fenómeno reciente pero sorprende la resonancia, el eco que sus manifestaciones públicas tienen. Es un problema de enfoque: tanto para el actual gobierno como para los estrategas del equipo peñista. Los principales retos que afronta el país, en el corto plazo, tienen que ver con la economía. Desde esa perspectiva, el dilema central radica en aprovechar las condiciones del entorno internacional para lograr un crecimiento de 7% del PIB anual.

En realidad, los principales retos que afrontará el nuevo gobierno tienen que ver con asuntos políticos. Y, más concretamente, con la canalización del descontento social en contra de la élite en el poder por los fracasos de la democracia tal como actualmente es practicada.

Pronto, se empatarán las agendas de la resistencia civil pacífica y de AMLO. Los 300 congresos distritales de Morena avanzan de acuerdo con lo previsto. Y, en tres semanas, comenzarán 32 congresos estatales.

El 20 de noviembre, en el Zócalo de la ciudad de México, López Obrador y sus aliados tomarán la decisión más trascendente En un ejercicio de democracia directa que a muchos parece irreal pero que es una muestra de las nuevas técnicas de construcción de consensos en las plazas públicas.

EFECTOS SECUNDARIOS

Obama latino. Tocó turno a Barack Obama de presentarse en el encuentro de candidatos , coorganizado por Facebook y Univision. Cuando Jorge Ramos le preguntó sobre su promesa incumplida de una reforma migratoria, el Presidente de Estados Unidos reviró: Yo soy el Jefe del Poder Ejecutivo, no del Legislativo. Pero asumo mis responsabilidades. Lo que prometí fue que trabajaría todos los días, dentro de mis posibilidades, para que todo el que venga a este país tenga su oportunidad de disfrutar del sueño americano . ¡Órale!