Dicen que las malas noticias nunca llegan solas y a pesar del moderado optimismo que aún pervive en mi persona, debo reconocer que el mundo y especialmente nuestro país enfrentan tantas malas noticias que se cumple el citado dicho. Así es, llegó el momento de enfrentar la tormenta perfecta: 2020 ha sido un año especialmente duro, difícil, amargo, de pérdidas y problemas para todos.

Ya saben ustedes: el Covid-19, las muertes, la muy grave situación económica, las mentiras, la polarización, los múltiples frentes abiertos, la violencia, los feminicidios, la falta de diálogo, la superchería, el populismo y su hermana gemela, la demagogia, los niños que mueren de cáncer por falta de medicamentos, la falta de empatía, el desprecio por la ciencia, la cerrazón, en fin, para que les cuento si ustedes saben todo esto tan bien como yo. Pero me veo en la penosa necesidad de hablar de otra noticia pésima para muchos mexicanos: la expropiación (ya que hay muchos con fondos mixtos) o muerte de los fideicomisos.

Esta polémica decisión se tomó hace unos días en la Cámara de Diputados después de muchas horas de tirones y jaloneos, en las cuales la oposición dio una valiente pelea contra estas medidas sin razón. 109 fideicomisos y fondos públicos y privados están en juego, casi 70,000 millones de pesos. 

Como bien sabemos está decisión deberá ser ratificada en el Senado, en donde esta semana se han manifestado cientos de mexicanos protestando por está arbitrariedad que hasta donde puedo ver tiene un solo objetivo: gastarlo todo en los programas sociales de la presidencia y prepararse para las clientelas electorales del 2021.

De nada vale que se ponga en juego la supervivencia de instituciones educativas como el CIDE, o las investigaciones del CINVESTAV, o el apoyo al esforzado cine nacional, ya no digamos el FONDEN, o el fondo de apoyo a defensores de derechos humanos y periodistas y muchos más, 109 como comentaba antes. Que había corrupción, nos dicen. Probablemente digo yo, quizá en algunos de ellos, pero…en lugar de hacer una investigación y transparentar sus finanzas, se decide por el machucón de un dedo, amputar el brazo. Al modo usual de esta administración, decisiones a rajatabla.

Lo más curioso de todo es que de acuerdo a una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, en el tercer trimestre de 2019, la Secretaría de Hacienda reportó que los fideicomisos de la SEDENA, cuatro hasta donde sé, alcanzaban los 2,505 millones de pesos. Estas bolsas misteriosamente tuvieron durante el año pasado un aumento de ¡más del mil porciento!

Siguen los datos curiosos... por extrañas razones estos dineros reservados para los militares no fueron cancelados, ni tocados, ni con el pétalo de una rosa; como les decía antes, crecieron muy significativamente. Y ahí vamos rumbo a la discrecionalidad en el reparto del presupuesto y lo más peligroso hacia la militarización del país.

Desde luego no estoy de acuerdo con estas medidas, desde luego levanto mi voz junto con la de muchos mexicanos en contra de esta mala decisión de la actual administración. Sé que dirán que soy conservadora y, peor aún, corrupta por el solo hecho de no aceptar sumisamente este tipo de autoritarias imposiciones. No importa, puedo vivir con eso. Con lo que no estoy dispuesta a vivir es sin democracia, sin libertad de disentir, aún en este momento tenebroso para México cuando se oscurece la luz.

Comentarios y consultas

Twitter@TVale2012

terevale2019@gmail.com

 

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.