Durante los últimos 25 años, López Obrador ha sido un referente de la vida política nacional, su carrera ha sido producto de su perseverancia y su triunfo en el 2018, consecuencia en gran parte, de los malos resultados y abusos de los gobiernos anteriores. Como a cualquier político, el tiempo se le viene encima y el ocaso de la vida política se presenta tarde o temprano.

Para ganar buscó el voto de la gente sin excluir a nadie, como presidente ha sido totalmente diferente, en estos ya casi tres años ha dividido al país y se ha dedicado a crear enemigos, que sólo esperan el fin del sexenio, para cobrarle todas las afrentas que han recibido de su parte.

Estamos a la mitad de su gobierno y los resultados son muy malos, no ha logrado reducir la inseguridad, la economía y el empleo no han crecido, la pobreza ha aumentado en forma alarmante y la educación y la salud, no sólo no han avanzado, sino que enfrentan un severo retroceso.

No hay duda de que la pandemia es en gran parte responsable de los malos resultados en materia económica, pero dentro de unos años, a la hora de hacerse una evaluación de su sexenio, las cifras serán lo único que cuente y en el tiempo que le falta, es imposible que pueda revertir la realidad actual y entregar buenos números. La gente votó por un cambio y ese cambio y su Cuarta Transformación, se han dado sólo en las conferencias mañaneras.

López Obrador como expresidente va a ser uno de los presidentes más cuestionados, no sólo porque sus números serán malos, sino porque se ha dedicado a confrontar a sus críticos y a crearse enemigos. Probablemente su crítica a los medios de comunicación y a algunos intelectuales tenga algo de razón, pero él se va y ellos se quedan y no habrá nadie que lo defienda y se acuerde de su Cuarta Transformación. En la vida política, más que hacer amigos, hay que tratar de no hacer enemigos, porque éstos, en el momento que se pierde el poder, se vuelven verdaderos buitres.

En estos tres años se ha enfrentado a los medios de comunicación, los reporteros y periodistas, la mayoría de los intelectuales, científicos y profesionistas, a los empresarios y a las clases medias, piensa que el pueblo lo va a defender, se equivoca, “Muerto el rey, viva el rey” y el nuevo presidente, aun siendo de Morena, no tendrá otra alternativa que ganar distancia para poder gobernar.

López Obrador ha echado por la borda gran parte del apoyo que tuvo en el 2018, como candidato fue un gran político, se dio cuenta que para ganar tenía que moderar su discurso y buscar el voto de todos, como presidente ha sido un pésimo político, porque ha dividido al país y se ha confrontado con todos los que lo van a juzgar.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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