El candidato presidencial puntero (AMLO) promete cancelar la obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y, en su lugar, hacer otro en la base aérea de Santa Lucía con “dos pistas” y que “sólo costaría 50,000 millones de pesos”. (Se desconoce si ese costo incluye la compra, expropiación y desalojo de las más de 4,000 hectáreas de tierras necesarias). Cabe señalar que el NAIM tendrá tres pares de pistas de operación simultánea, y no sólo dos, “como el aeropuerto actual” según Gerardo Esquivel cercano colaborador de AMLO. En efecto, el aeropuerto actual tiene dos pistas, pero no de operación simultánea, dada la cercanía entre ellas.

AMLO contrasta el costo de su aeropuerto en Santa Lucía con los alrededor de 200,000 millones del NAIM. Cabe observar que ya se han invertido o comprometido cerca de 185,000 millones. Esto se perdería como costo hundido o por demandas e indemnización a empresas constructoras por rescisión de contratos. No pueden simplemente trasladarse contratos y actividades a Santa Lucía porque implicaría proyectos, alcances y presupuestos distintos, que, de acuerdo a la Ley de Obra Pública, requerirían nuevas licitaciones. Lo anterior, además de que el aeropuerto en Santa Lucía tendría que ser financiado directamente por el Estado, a diferencia del NAIM sufragado fundamentalmente con el TUA del actual aeropuerto y a través de créditos y colocaciones internacionales.

No es claro si el compromiso de cancelar el NAIM y hacer otro en Santa Lucía es resultado de una misteriosa convicción íntima, o se desprende de análisis técnicos y financieros hasta ahora confidenciales. Ambas cosas contradirían todos los estudios que soportan al NAIM, de instituciones académicas y entidades especializadas en aeronáutica, nacionales e internacionales. En particular, conviene recordar que MITRE, institución norteamericana que forma parte del MIT, especializada en diseño de espacio aéreo y localización de grandes aeropuertos ha concluido reiteradamente que el sitio de Texcoco es idóneo desde un punto de vista aeronáutico, cercanía a la ciudad, integración de operaciones y conexiones, potencial de crecimiento y tiempo de vida útil. También, que un aeropuerto comercial en Santa Lucía sería incompatible con el actual. Ignoramos si AMLO y su equipo lo saben y, en su caso, con qué argumentos desdicen al MITRE.

AMLO argumenta que “el hundimiento en el suelo de Texcoco que es de 50 centímetros anuales de acuerdo al Instituto de Geología de la UNAM”. Este fenómeno a su juicio haría “incosteable el mantenimiento del NAICM”. Para nadie son una sorpresa las difíciles condiciones geotécnicas en Texcoco: abatimiento de mantos freáticos, un subsuelo arcilloso blando, muy compresible, baja resistencia al esfuerzo cortante, y alta salinidad. Pero tampoco, la existencia de ingeniería adecuada para solventarlas de una manera costo-efectiva. De hecho, el propio Instituto de Ingeniería de la UNAM (asesor y soporte técnico del NAICM en geotecnia e ingeniería estructural) señala que: “no obstante las difíciles condiciones del subsuelo... es viable la construcción (del NAICM) en Texcoco, si bien esto demanda la puesta en juego de técnicas particulares para adecuarse a las condiciones del terreno”.

En este contexto, la solución adoptada para la cimentación de las pistas es la precarga del terreno con material pesado, previa colocación de drenes verticales, con el fin de generar su compresión y preconsolidación. Una vez removida la precarga se sustituye por el pavimento de las pistas; así, su asentamiento será reducido, uniforme y con costos aceptables de mantenimiento de rasante. Hagamos notar, por otra parte, que lo anterior va de la mano de importantes medidas drenaje y protección contra inundaciones.

No sabemos si todo esto es del conocimiento de AMLO y sus asesores, y si el NAIM es sólo una víctima electoral.

GabrielQuadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.