México ha hecho importantes esfuerzos en materia de infraestructura aeroportuaria para fortalecer su conectividad con el mundo, así como entre las distintas regiones al interior del país. Sin embargo, todavía enfrentamos grandes retos en transporte aéreo. De acuerdo al Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés), México ocupa la posición 67 de 137 naciones en cuanto a calidad de infraestructura aeroportuaria. Al mismo tiempo, estamos entre las primeras 15 naciones exportadoras del mundo. ¿Se imagina el lector todo el potencial comercial de nuestro país si fortaleciéramos al máximo nuestra infraestructura aeroportuaria?

De ese tamaño son las oportunidades para México. Pero no somos los únicos que estamos trabajando en lograrlo. Ante la nueva política comercial de Estados Unidos, que ha dado un viraje al proteccionismo, la competencia por entrar a nuevos mercados se ha intensificado. Arabia Saudita, China, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, India, Japón, Turquía y Rusia son algunos países que están buscando ampliar su comercio a destinos como la Unión Europea y la APEC. Todos ellos tienen un común denominador: en comparación con nuestro país, están en posiciones más altas en cuanto a la calidad de su infraestructura aeroportuaria.

De ahí que la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) sea, más que un proyecto deseable, una necesidad apremiante e impostergable. Esto es más evidente si pensamos en todo lo que está en juego con la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cual todavía no logra concretarse. Es muy probable que gracias al profesionalismo del equipo negociador mexicano se tenga una resolución favorable para nuestro país. Pero, ese resultado no está completamente asegurado, lo que nos exige tomar acciones que nos permitan diversificar los mercados a los que exportamos nuestros productos y también los países a los que les compramos bienes e insumos.

México está tomando las medidas adecuadas para lograr esa diversificación. Muestra de ello es que recientemente se firmó el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico —conocido como TPP 11—, el cual tiene el propósito de reducir barreras comerciales entre Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.  Ahí están las grandes oportunidades para fortalecer nuestra red comercial global. Ahí es donde México puede llegar y demostrar que tiene la capacidad para superar la incertidumbre y abrirse nuevos caminos.

Es claro que debemos invertir en proyectos estratégicos que fortalezcan la competitividad de nuestro país. Eso significa seguir impulsando el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, una obra clave para el futuro del comercio internacional. Terminar el NAIM en el que ha sido calificado por todos los expertos globales como el sitio idóneo (Texcoco), y hacerlo con los más altos estándares de transparencia y rendición de cuentas, es una meta nacional que va más allá de ciclos políticos. Por eso, en el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, seguimos trabajando día con día para que el nuevo aeropuerto avance para beneficio de nuestro país y de todos los mexicanos.

*Director General de Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México.