Amparado por el Pacto por México, el presidente Enrique Peña hará uso de su derecho de iniciativa preferente y enviará a la Cámara de Diputados su propuesta de reforma al Artículo 3 de la Constitución.

Después de 20 años de la reforma zedillista, que modificó los planes y programas de estudio para la educación básica, viene esta iniciativa que no busca otra cosa más que acotar el poder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y de su lideresa moral, Elba Esther Gordillo.

En ese lapso -describió el presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva-, surgió una camarilla que, durante décadas, ha retado al gobierno y que se fue apoderando del sistema educativo haciendo de la enseñanza básica, su botín. Una camarilla que se ha constituido también en un obstáculo para el desarrollo democrático, en general, y del sindicalismo en particular .

La postura del dirigente perredista contaba con el aval sus homólogos del PAN, Gustavo Madero, y del PRI, Cristina Díaz. Esta triada sustenta la intentona para derrocar a la lideresa. Van Todos Unidos contra la Maestra (Tucom)... respaldando al gobierno federal en ésta, su primera acción en contra de los monopolios sindicales. 

Se cumplió el peor escenario para los elbistas, quienes viven una decena horribilis. El último jueves de noviembre, cuando restaban 48 horas al sexenio calderonista, el seguro secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, disculpaba a su jefe por no atender la cita que tenía con Gordillo. La última oportunidad para que la representante sindical expresara su opinión sobre la designación del próximo Secretario de Educación quedaba cancelada.

De igual forma, todos los canales de diálogo informales con el gobierno peñista. El sábado 1 de diciembre, en una señal de buena voluntad, la Presidenta del consejo sindical para el mejoramiento de la educación acudió a Palacio Nacional, acompañada por el secretario general ejecutivo del CEN del SNTE, Juan Díaz de la Torre.

Dos días después, Osorio Chong contactó a Fernando González, exsubsecretario de Educación Básica y yerno de La Maestra. La expectativa de que le dieran un nombramiento en el gabinete ampliado -después de que la posibilidad de que llegara a la SEP quedara cancelada- contuvo los ánimos dentro del magisterio. El nombramiento simplemente no llegaría. En vez de eso, surgió la oferta de reponer la audiencia que Peña Nieto había cancelado, dos días antes de su toma de posesión. Esa cita tendría lugar -según esos planes- durante el fin de semana que acaba de pasar. No pudo confirmarse si Gordillo pudo plantear sus inquietudes ante el Ejecutivo federal. En cambio, decidió no atender la invitación que se le giró para acudir ayer al Museo de Antropología, a la presentación de la iniciativa de reforma educativa. Con la representación del SNTE acudió Juan Díaz de la Torre, quien no tuvo lugar en el presídium.

EFECTOS SECUNDARIOS

VOLADAS. Es el colmo de los trascendidos. Ayer difundieron que Miguel Ángel Mancera pasó tremendo susto en un vuelo Tuxtla Gutiérrez-DF. Quienes, supuestamente, supieron del incidente y lo filtraron hicieron que los amanuenses de ese chisme equivocaran el itinerario y -lo que es más grave- trivializaran sobre un asunto de la mayor trascendencia.

En efecto, el pasado sábado, el Jefe del Gobierno del DF había aceptado la invitación para ir a la capital chiapaneca a la ceremonia solemne de cambio de poderes. Puntual, llegó al hangar de FlyMex, en el Aeropuerto Internacional de Toluca, donde lo esperaba su anfitrión, el senador Luis Armando Melgar.

Mancera llegó con el comunicador Fernando Macías, vocero del GDF. Al legislador, quien simultáneamente está al frente de Proyecto 40, lo acompañaban otros invitados especiales: la también senadora Arely Gómez y los exgobernadores de Chiapas, Jorge de la Vega Domínguez, y Julio César Ruiz Ferro.

El Learjet 45 avanzó por la pista a las 9:30 de la mañana. Una breve pausa, por la secuencia de despegues, lo tuvo 10 minutos en tierra. Apenas si despegó, tardó 10 minutos para superar los 11,000 pies de altura. Al virar hacia la izquierda, se escuchó un estruendo (del que posteriormente también daría cuenta personal en tierra) y notaron que incrementaba la temperatura de la cabina. La pericia de los pilotos logró que el avión pudiera regresar a su hangar sin contratiempos. Sus pasajeros creyeron que se había despresurizado la cabina. Después supieron: tronaron los flaps de las alas. En tierra, esperaba un vetusto Hawker 600, donde volaría otro grupo de invitados del gobierno de Chiapas. Había cuatro plazas, cedidas a Mancera, Macías, Melgar y De la Vega, quienes llegaron hasta las 12:15 de la tarde.

Tanto los controladores del tráfico aéreo de la terminal de Toluca, como los funcionarios de la Dirección General de Aeronáutica Civil de la SCT, tendrían que haber abierto una investigación sobre el incidente. No solamente por quienes estaban en el Learjet 45, sino por la seguridad de los clientes de la línea aérea involucrada. 

Pasado el trance, Mancera Espinosa quería estar de vuelta a las 3 de la tarde en la ciudad de México. A esas alturas, Manuel Velasco apenas iba a la mitad de su mensaje. Cuando trataba de salir del Poliforum, el Jefe del GDF encontró al empresario Olegario Vázquez Raña, quien ofreció traerlo de regreso. A ese tándem se sumaron el exsenador Santiago Creel; el empresario Jaime Camil y su yerno, el actor Sergio Mayer. El Falcon de Corporación Aero Ángeles enfiló hacia Acapulco, donde los poderosos comieron después de un vuelo sin turbulencias.