Ayer, al momento de escribir esto, 2,122 personas habían muerto a causa del coronavirus Covid-19, que fue detectado por primera vez el 31 de diciembre del 2019 en Wuhan, ciudad de casi 12 millones de habitantes que es la capital de la provincia china de Hubei.

Desde entonces hasta ayer se habían confirmado 75,204 casos en 30 países y territorios, y en el crucero Diamond Princess que está anclado en el puerto de Yokohama, Japón; 99.4% de los casos se ha dado en China.

De 75,204 enfermos, 2,122 han muerto, 16,342 se han recuperado y ya no están hospitalizados, mientras que 57,205 siguen infectados. De estos últimos, 12,604 están en condición grave o crítica y 45,141 presentan molestias moderadas o leves.

De las 2,122 muertes, 2,114, o 99.6%, ocurrieron en China. Las muertes restantes han sido en Hong Kong (dos), Irán (dos) y en Filipinas, Francia, Japón y Taiwán (con un deceso en cada uno).

Tan sólo ayer se registraron 349 nuevos casos y 108 muertes adicionales en la provincia de Hubei, más 11 nuevos casos y dos muertes más en China, fuera de Hubei. Además, 79 nuevos casos a bordo del Diamond Princess, 27 en Corea del Sur, 10 en Japón y nueve en otros cuatro países.

En lo que a América se refiere, hay 15 enfermos en Estados Unidos y ocho en Canadá; ninguno de los 23 ha sido dado de alta todavía. En Latinoamérica y el Caribe no se ha registrado un sólo caso.

De acuerdo con un cálculo preliminar de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de letalidad del Covid-19, o porcentaje de las personas que han muerto de entre los casos registrados hasta ahora, es de 2 por ciento. Sin embargo, como lo explican cuatro investigadores suizos de la Universidad de Basilea en su artículo “2019-Novel Coronavirus (2019-nCoV): Estimating the Case Fatality Rate – A Word of Caution”, publicado el 7 de febrero pasado en el semanario científico Swiss Medical Weekly: “Es tentador estimar la tasa de letalidad al dividir el número de muertes conocidas por el número de casos confirmados. El número resultante, sin embargo, no representa la verdadera tasa de letalidad y puede estar desactivado por órdenes de magnitud. El diagnóstico de infección viral precederá la recuperación o la muerte de días a semanas y, por lo tanto, el número de muertes debe compararse con los recuentos de casos anteriores, lo que explica este retraso que aumenta la estimación de la tasa de letalidad. Por otro lado, es probable que los casos en las estadísticas oficiales sean una subestimación severa del total; explicar esta subestimación disminuirá la tasa de letalidad. El tiempo entre el diagnóstico y la muerte o recuperación y el grado de subregistro variarán con el tiempo, así como entre ciudades y países. Por lo tanto, una estimación precisa de la tasa de letalidad es imposible en la actualidad”.

El brote de este nuevo virus ha tenido efectos negativos sobre la economía mundial, pero ni los mejores analistas se ponen de acuerdo sobre su severidad y duración.

Sólo el tiempo nos permitirá conocer la magnitud de los daños causados por el Covid-19, tanto en términos de vidas como de recursos.

Y luego, el mundo aprenderá a convivir con este virus, así como ya se adaptó al de la influenza estacional que hasta ayer había matado a 66,267 personas en lo que va del año.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.