El máscara contra cabellera de China contra Estados Unidos tiene al mundo en vilo. Es la fábrica del mundo vs el mayor mercado del planeta.

El líder chino se ha convertido en el mayor promotor del libre comercio, mientras el presidente electo de Estados Unidos gana credibilidad, día a día, como la mayor amenaza al sistema de comercio global vigente.

Xi Jinping utilizó la tribuna de Davos para emitir un discurso que no decepcionó: fue una pieza oratoria bien armada. Esbozó un nuevo mapa mundial, donde China se apunta para ocupar algunos de los espacios que Estados Unidos podría dejar vacíos, si Trump pasa del discurso a los hechos.

La recepción del mensaje de Xi Jinping fue cautelosa en Davos. Lo fue por varias razones. En primer lugar, porque China no tiene las mejores credenciales en sus prácticas comerciales para ser visto como un adalid del libre comercio. La lista de heridas abiertas por el Dragón es grande, van tres ejemplos: el uso de enormes subsidios para apuntalar su conquista de los mercados mundiales; las innumerables controversias sobre el presunto robo o apropiación de patentes y las leoninas condiciones que impone a la inversión extranjera en territorio chino.

El escepticismo europeo frente al discurso del líder chino también está relacionado con un factor que no es atribuible a China: hay un riesgo real de una guerra comercial. Ésta podría desatarse si Donald Trump aplica las medidas que ha mencionado en contra de las importaciones chinas.

En una guerra comercial, todos perdemos, advirtió Xi Jinping. Casi todos asintieron con la cabeza, mientras lo escuchaban. Eso creó una extraña coreografía en el salón principal del Centro de Congresos de Davos.

Donald Trump piensa que puede jalar la cuerda de la negociación con China. Cree que puede estirarla mucho, sin romperla. Se ha rodeado de un equipo de expertos en comercio que destilan rencor contra China. Su gurú comercial, Peter Navarro, hizo una serie de libros de divulgación sobre la amenaza china y la necesidad de detenerla, antes de que sea demasiado tarde.

Es imposible saber si Trump se saldrá con la suya, entre otras cosas porque hace semanas que nos encontramos en la Dimensión Desconocida. Hasta ahora nadie ha podido arrancar concesiones grandes a China. En materia comercial ha sido el gran beneficiado del orden comercial vigente desde hace dos décadas.

El máscara contra cabellera de China contra Estados Unidos tiene al mundo en vilo. Es la fábrica del mundo vs el mayor mercado del planeta. En condiciones normales un combate de esta magnitud sería suficiente para poner a prueba los nervios de los más templados. China tiene la capacidad de invadir el mundo con los bienes que Estados Unidos le rechace.

En el 2017, el riesgo de una guerra comercial entre las dos mayores economías del orbe se suma a otros riesgos. El viejo orden mundial ha dado paso a un desorden planetario. Xi Jinping vino a hacer su tarea en Davos. Ejecutó impecable su partitura. El problema es que el mundo ya no se cura con discursos... ¿Alguna vez ocurrió así?

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