En consideración a los feminicidios y a los altos niveles de violencia con que las mujeres son y han sido tratadas ancestralmente en este país de machos calados —probaron lo contrario y no les gustó—, un grupo de ellas, el colectivo llamado “Brujas del Mar”, lanzó una convocatoria, a través de las redes sociales, para que el día 9 de marzo haya un paro nacional durante el cual ninguna mujer salga a la calle, asista a su trabajo; que las niñas y las jóvenes no acudan a las escuelas y universidades; y, así mismo, ninguna mujer salga de compras. La invitación a participar en el movimiento, cuyo nombre contiene su objetivo: #UnDíaSinMujeres, de inmediato fue aceptada por millares de ellas conscientes, como nunca, de su precaria condición ante un mundo dominado por el machismo.

Al llamado feminista se unieron la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum; la Alcaldesa morenista de Puebla, Claudia Rivera; así como la Gobernadora priista de Sonora; Claudia Pavlovich. De ellas puede decirse que como mujeres que son tienen derecho, a título personal, de solidarizarse con el movimiento.

Los que sí se colgaron de la propuesta de las mujeres para suscitar —creo que no lo van a lograr— la simpatía del sector femenino ciudadano fueron los priistas gobernadores de Tlaxcala y Oaxaca; los panistas de Guanajuato y Tamaulipas; el perredista de Michoacán; y el independiente de Nuevo León, quienes con esta acción politizaron el bien intencionado paro nacional.

La historiadora y escritora Beatriz Gutiérrez, esposa del presidente López Obrador, se pronunció a favor del movimiento, sin embargo, horas después se echó para atrás y, en las redes sociales, compartió una imagen en donde manifestaba su negativa al paro nacional. Su marido —AMLO— rechazó haber solicitado a Beatriz que se desligara del movimiento. “Ella es muy libre, es una mujer con criterio, no me pregunta cosas”. Después de exteriorizar, reiteradamente, que su esposa es una mujer que actúa según sus convicciones, el Mandatario, de manera paradójica, declaró: “lo que sí creo es que debe de tener cuidado porque están metidos los conservadores (en el movimiento)”. De lo anterior se deduce que muy dueña de sus decisiones pero, al final, su pareja, su compañero, su esposo, su señor, la convenció de no participar.

A pesar de sus contradicciones, en aras de la objetividad, debo expresar los grados de razón que tiene lo dicho por Andrés Manuel, cuyo Gabinete legal y ampliado es el que mayor número de mujeres (9) ha tenido en la Historia de México. El Partido Acción Nacional (PAN) que históricamente no ha permitido que las “lavadoras de dos patas” (Fox, dixit) sean dueñas de su cuerpo al prohibirles la interrupción del embarazo, so pena de privarlas de su libertad, ahora se alía al movimiento feminista, no por convicción, sino con el objetivo de golpear al gobierno de la 4T.

El caso más acabado de hipocresía es el del garcialunizado Felipe Calderón, quien calificó al Ejecutivo de ser incapaz de detener los feminicidios, lo cual me parece un acto de fariseísmo de quien, según un artículo periodístico de MVS Noticias del año 2012, durante su administración se contabilizaron 4 mil 112 feminicidios, lo que representó un incremento del 68% en relación con el gobierno anterior. Según la organización Católicas por el Derecho a Decidir, durante los años 2010 a 2012, siete mil mujeres desaparecieron, 51% de ellas entre los 11 y 20 años, se presume que podrían haber sido sustraídas por la trata de blancas, sin que el gobierno calderonista hiciera nada. Además, su guerra contra el narco engendró más de 40 mil viudas; y el incendio de la Guardería ABC dejó a 49 madres sin sus hijos.

Para tener la lengua larga hay que tener la cola corta.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.