Pocos mercados han llamado tanto la atención de los mexicanos en materia de regulación de telecomunicaciones como Colombia. Los avances del plan nacional de Conectividad Viva Digital y el crecimiento de la banda ancha móvil han llevado a autodenominados expertos en política pública y telecomunicaciones a elogiar las decisiones que desde el país sudamericano se toman para continuar impulsando la expansión de la oferta de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) y la adopción de la misma por parte de los consumidores.

Pese a que los pedidos para que las autoridades mexicanas emulen a Colombia datan de más de dos años, a través de conversaciones que mantengo con distintos actores del mercado, he notado un serio desconocimiento sobre las políticas que han llevado a este mercado a ser referencia regional.

Quizás un buen punto de partida para revisar el acercamiento regulatorio al mercado que se hace en Colombia es comentar los parámetros de la subasta de espectro radioeléctrico celebrada en junio del 2013. La selección de este evento no es fortuita, pues ha sido uno de los más celebrados y comentados por quienes llaman a México a imitar el liderazgo colombiano.

Para entender la subasta es necesario conocer los parámetros de la misma, en un mercado que establecía 85 MHz como tope de espectro antes de la licitación:

  • Tres bloques en la banda de 1,7/2,1 GHz o AWS (todos con 30 MHz de ancho de banda y uno reservado para nuevos entrantes).
  • Cuatro bloques en la banda de 2,5 GHz (tres con 30 MHz para FDD y uno para TDD con 40 MHz de ancho de banda y dos reservados a nuevos entrantes).
  • Un bloque de 5 MHz en la banda de 1,9 GHz.

La subasta limitaba a Movistar y Claro (América Móvil) a licitar por un bloque de 30 MHz o menor, pues de lo contrario superarían el tope de espectro establecido. Lo diferente de este proceso de subasta fueron las condiciones que impuso el regulador sobre Claro, por ser operador dominante del mercado móvil colombiano: se le excluye de participar por un bloque de espectro en la banda AWS.

Asimismo, las autoridades toman como parámetro la participación de mercado del operador al momento de asignar requisitos de cobertura a cumplir en un periodo de un año (55% del total asignado) como también la entrega de tabletas gratuitas a individuos de bajo poder adquisitivo.

Respetando los principios de agnosticidad tecnológica, el gobierno colombiano puso como condición de uso para los bloques de espectro otorgados en este proceso el despliegue de tecnologías que teóricamente puedan ofrecer 84 Mbps para el enlace descendente (downlink) y 24 Mbps para el ascendente (uplink).

En otras palabras, los limita a desplegar LTE o HSPA+, este último con una arquitectura de varios canales.

Un punto novedoso en la licitación colombiana fue el exigir a los operadores de redes ya establecidos en Colombia, interesados en participar en la licitación la oferta por cinco años de roaming nacional a los nuevos entrantes a tarifas designadas por el gobierno. En otras palabras, en estos momentos Claro, Movistar y Tigo (Millicom) tienen la obligación de ofrecer servicios de roaming a las empresas que no ofrecían servicios móviles en Colombia por medio de tecnologías no propietarias. O para comentarlo de forma más sencilla, impone un modelo de desagregación de la red móvil por un tiempo limitado de cinco años.

Como se puede observar, la última licitación de espectro para servicios móviles de Colombia colocó como punto de referencia al usuario. Para lograr su objetivo, reservó varios bloques de espectro para nuevos entrantes ETB, DirecTV y Avantel y les aseguró cobertura por medio de roaming nacional.

La próxima vez que escuchen expertos clamar por el modelo colombiano para el sector móvil, recuerden que realmente exigen la desagregación de las redes móviles y el trato asimétrico a los operadores según su participación de mercado.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero