Los resultados del Censo son contundentes Sin embargo, se trata de información dura que puede -y debe- ser analizada para poder alcanzar conclusiones igualmente contundentes.

Datos duros: el parque habitacional del país es ya de 35.6 millones de viviendas, de las cuales 28.6 millones -80.4% del total- están habitadas.

Datos duros. En la década reciente, las viviendas particulares habitadas se incrementaron en términos absolutos en 6.7 millones de unidades.

Surge pues la duda: ¿Cómo es que en un mismo país 6.7 millones de familias empiezan a vivir en una nueva casa, al mismo tiempo que hay 6.9 millones de viviendas deshabitadas?

Aunque parezca imposible, no hay contradicción. De los 6.9 millones de viviendas deshabitadas, 2 millones son de uso temporal y 4.9 millones están, efectivamente, deshabitadas, aunque lo interesante está en analizar lo que a este respecto no dicen los datos censales.

De entrada, hay que decir que esos 4.9 millones de casas -llamémoslas deshabitadas- tuvieron un costo de producción y consecuentemente un valor referencial; de forma irremediable tienen dueño.

Hay que decir también que cuando se analiza el resultado de un proceso realizado con la profundidad metodológica con que el INEGI hizo el Censo, no se vale manejar términos a la ligera y está no mal, muy mal, cometer el desliz de cambiar, por ejemplo, la palabra deshabitada por abandonada.

Porque de acuerdo con la metodología seguida por el organismo que dirige Eduardo Sojo, casas deshabitadas son aquellas que durante el proceso censal no estaban ocupadas y no se encontró a ninguna persona que respondiera a las preguntas del Censo.

En esta categoría se encuentran todas las viviendas que están terminadas y no han sido vendidas, aquellas que ya tienen dueño individual pero aún no se ocupan e incluso hay un apartado completo correspondiente a las que pudiera llamarse viviendas abandonadas, aunque a este respecto hay también mucho que decir.

Caen en esta categoría lo mismo aquellas casas cuyos dueños murieron o se marcharon dejando de pagar un crédito hipotecario, que quienes se marcharon pero lo siguen pagando puntualmente, pero cuidado, porque no hay información suficiente que permita suponer las causas del abandono.

El tema es particularmente importante cuando a falta de profundidad en el análisis del Censo, han surgido incluso propuestas de aprovechar las casas deshabitadas, recuperándolas a un precio simbólico para reasignarlas a los segmentos de menores ingresos y mayor vulnerabilidad.

¿Recuperarlas? Pero si todas tienen dueño, sea el desarrollador que aún no las vende, quien las compró o la institución financiera que tuvo que hacer efectiva la garantía.

¿Precio simbólico? ¿Puesto por quién? Si existen valores de referencia, sean del mercado o de la institución dueña del crédito que tiene como garantía las viviendas.

El hecho es que, en esta década, cerca de 7 millones de familias se han mudado a una casa y al mismo tiempo existen inconsistencias en la información relacionada con el parque habitacional.

¿Sigue habiendo rezago? Sí, cuantitativo y cualitativo; es por eso que se requiere profundizar en el análisis del resultado del Censo, porque como ha mencionado el titular de la Comisión Nacional de Vivienda, Ariel Cano Cuevas, son datos que obligan a reflexionar sobre la forma en que se está atendiendo el reto habitacional del país.

¿Las viviendas deshabitadas responden a las características de la demanda? ¿Se están tomando medidas para que en el futuro así sea? ¿Están haciendo su chamba los gobiernos estatales y municipales?

El castor ve la luz

No ha sido un proceso fácil, pero Su Casita Hipotecaria reporta 75% de avance en el proceso de reestructura de su deuda, lo que supone haber pagado ya 22,402 millones de pesos a través del mecanismo de entregar cartera hipotecaria en dación en pago.

El monto pendiente aún por negociar es de 7,403 millones de pesos y la fecha límite para hacerlo es el 25 de mayo, contando para ello con que los acreedores de la firma del castor acepten la oferta pública de intercambio de deuda, que implica recibir acciones de la sofom que dirige José Manuel Agudo Roldán y que representan deuda garantizada, a cambio de la actualmente no garantizada.

Todo indica que esta propuesta ha gustado y que son amplia mayoría los acreedores dispuestos a tomarla, lo que abriría la puerta para que Su Casita regrese al mercado, contando para ello incluso con fondeo de la Sociedad Hipotecaria Federal.

Los invito a opinar sobre estos temas en mi blog: www.centrourbano.com o en mi nuevo espacio en Twitter:

@horacio_urbano