El Presidente de México no estuvo fuera de lugar en la ONU. A lo largo de su historia, muchos mandatarios han menospreciado esa tribuna y la han babeado con lugares comunes, palabras huecas, insultos y descortesías. Esta misma semana, los presidentes de Brasil, de Turquía y de Estados Unidos no fueron precisamente admirables. 

Por eso no me detengo en la anécdota inelegante ni en la clase de historia mexicana para dummies, sino en lo que no dijo Andrés Manuel López Obrador en la Organización de las Naciones Unidas. El Presidente de México hizo patente esta semana que las decisiones internacionales no nos competen ya y ni siquiera tuvo la cortesía de explicar la filosofía detrás de eso. 

Me detengo en cuatro omisiones que considero alarmantes: 

El multilateralismo. Este fue abordado en los discursos de Emmanuel Macron y Angela Merkel, principalmente. Críticos de la OMS y de la ONU, estos presidentes defienden la pertinencia de construir organismos internacionales que funcionen, cuyos objetivos se discutan y sus estrategias sean eficientes en un mundo en el que nadie puede solo. El Presidente de México no sólo no hizo mención alguna a estos esfuerzos, sino que mostró a un país arrogante, orgulloso y autosuficiente.

La responsabilidad regional. México es un jugador clave en el escenario americano, hacia el norte y hacia el sur. Los problemas compartidos (como la migración, el crimen organizado, los conflictos de soberanía, las malas prácticas gubernamentales) exigen planteamientos de política exterior que clarifiquen los objetivos mexicanos en la región, los aliados en la zona y las prioridades. Pero no, esto ya no interesa a México.

La cooperación internacional en la emergencia sanitaria. Los esfuerzos hechos por la cancillería mexicana son notables, pero se tiran al triturador (ni siquiera a la basura) si el Presidente los menosprecia. Después de escucharlo asegurando que México lo ha hecho bien, lo ha hecho diferente, y está saliendo adelante, es difícil que se atiendan las peticiones de apoyo y cooperación del canciller, o de organismos no gubernamentales que antes podían buscar interlocución institucional. Todos los esfuerzos quedan descobijados.

La colaboración para la paz. México está en el Consejo de Seguridad, pero el Presidente no estimó necesario hacer mención alguna al respecto y desaprovechó la oportunidad de argumentar en la asamblea de naciones a favor de sus planteamientos éticos como principios aplicables en materia de paz mundial. No, tampoco le interesó. China, Irán, Estados Unidos y Rusia que se las arreglen solos y si en el camino eso nos afecta pues ya será otro día.

No es verdad que el discurso es lo de menos, que lo importante es que el trabajo de la cancillería demuestre disposición y apertura. El mensaje del Presidente es la postura de México y esta dice con todas sus letras: podemos solos, vamos avanzando, estamos ocupados transformando las viejas prácticas y ni siquiera necesitaremos préstamos. No nos interesa la cooperación internacional. 

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.