Estamos en una nueva antesala impregnada de una espesa incertidumbre. Apenas hace días veíamos cómo los mercados internacionales se contagiaban para presentar caídas en las Bolsas que rondan los niveles de desplome de los momentos más álgidos de la pandemia por allá de junio del 2020. En Europa la situación se recrudece; el Ibex presentó un retroceso de casi 5 puntos porcentuales, París, Milán y el Eurostoxx 50 caen al igual en un rango de entre 4 y 5 por ciento. El Down Jones y Nasdaq no se hacen ajenos a la lógica y van a la baja en un 2 por ciento. Todo este panorama tiene como común denominador, el temor causado por la aparición de la nueva cepa de Coronavirus. Si bien es cierto que el escenario no es tan incauto como en aquel 2019, donde la aparición del virus tomó desprevenido al mundo entero, aún existe en el mundo económico-financiero, una revalorización de las malas noticias en torno al tema, lo cual tiende a ser incendiario en el ámbito bursátil.

Ya no estamos desamparados ni con pocas armas ante el camino de aprendizaje que estos dos años propusieron. Hay, en mayor o menor medida, un sistema de avistamiento, detección, tratamiento y prevención ante la patología viral. Hay adicionalmente, un sistema de vacunación que provee de cierto afianzamiento de certidumbres que tan necesarias son para la planeación productiva de los agentes económicos. Sin embargo, los mercados a nivel internacional ya son inseparables y tienden a la contaminación generalizada por este factor que, representa una interrupción en la línea de planeación estratégica empresarial. Adicionalmente, otro factor que suma a esta pócima de incertidumbre, lo es el desempeño económico a nivel país, en donde nuestro país está sufriendo perniciosos estragos.

Hoy, los mexicanos vivimos en medio de una inflación que ya ha rebasado el 7%, situación que sin duda se recrudece en los estratos sociales con menor poder adquisitivo, al experimentar un alza exponencial en productos de consumo básico. La economía presenta un retroceso que la ubica en los niveles hace cinco años y la recuperación se ve amenazada por la casi nula inversión y el retiro masivo de capitales. En este escenario, resulta no solo incongruente, sino francamente peligroso, el enviar señales que fomentan la incertidumbre como lo son la apuesta a contrapelo para optar por fuentes sucias para la producción energética y el reciente acuerdo del Ejecutivo en materia de obra pública.

Ambas acciones legislativo-administrativas, son aliciente para la fragilidad económica y el desgaste que deriva en polarización, cuando lo deseable realmente es la estabilidad y el consenso que genera certidumbre e inversión. Pero, no cabe duda alguna también, que este tipo de ambientes de deterioro global, fortalecen una narrativa de exculpación ante la deficiencia. Fomentar la idea de que es culpa del mundo sin voltearnos a ver con real crítica, nos puede hundir en un pozo de profundidades insospechadas.

Twitter: @gdeloya

Guillermo Deloya Cobián

Analista en temas de política

A media semana

Guillermo Deloya Cobián es oriundo de Puebla, licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo. Actualmente cursa la maestría en escritura creativa en la Universidad de Salamanca.

Es articulista y comentarista en diversos medios de comunicación nacionales y locales, ha publicado ocho libros, además de diversos ensayos en temas que van desde lo económico, político y jurídico, hasta una novela histórica ubicada en el siglo XVIII.

Es comentarista y analista en temas de política, economía y jurídicos en ADN40.

Ha desarrollado una constante actividad docente como profesor universitario tanto en Puebla como en la CDMX.

Cuenta con una trayectoria en el sector público de veintiocho años donde ha ocupado cargos en los ámbitos federal y estatal, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en la Procuraduría General de la República, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública, en el Consejo de la Judicatura Federal y el Gobierno del Estado de Puebla, fue Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, INAFED, de la Secretaría de Gobernación y ha ocupado diversos cargos partidistas.

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