Ahora resulta que se requirió una sesuda investigación binacional, para descubrir que en el país se lava casi la mitad de las reservas de divisas en poder del banco central. Quienes hicieron tan asombroso descubrimiento parecería que nunca han ido de compras a la central de abasto o han pasado por un tianguis callejero o no han observado el número de trabajadoras domésticas y demás personas ocupadas en servicios personales, todos ellos quienes por lo general cobran en efectivo.

Así como éstas hay muchísimas más actividades que sólo reciben efectivo como pago, que no son fiscalizadas, pero que sí pasan por el sistema financiero. Las casas de apuestas son otro ejemplo de los sitios que habría que tener muy bien observados, así como la gente que va a dejar a esos lugares mucho más que su quincena, que por lo general no es mucho dinero.

Estos sitios han proliferado a una velocidad impresionante, aunque más impresiona que siempre tengan público, dado que la gente en México gana muy poco. Menos de una quinta parte de los ocupados percibe más de cinco salarios mínimos mensuales, lo que hace que sea de nivel bajo el potencial de las casas de apuestas y, sin embargo, ahí están, siempre llenas.

Para finalizar con las sorpresas, mencionamos la baja en la recaudación del impuesto a los depósitos en efectivo que se observó el año pasado.

En varias ocasiones, se ha sugerido a los señores del Congreso que legislen acerca de la forma de pago a los empleados y que se obligue paulatinamente a que todos los mexicanos utilicen el sistema financiero. Esto, con el impuesto sobre los depósitos en efectivo debe dar una buena idea del monto de dinero sucio que circula en el país, sea simplemente de la economía informal o de negocios ilegales.

Utilizar un cajero no representa ya ningún problema para nadie y ya es tecnológicamente factible instalar cajeros en cualquier parte del país, exista o no energía eléctrica o sucursales bancarias.

Para facilitar las cosas a los contribuyentes, la autoridad que cobra impuestos debería exigir que muchos pagos se hicieran con cheque, en especial de servicios y que el cheque fuera devuelto por el banco una vez cobrado, para que fuera el comprobante fiscal del pago. De esta manera se evitaría una enorme cantidad de papel que se utiliza en forma adicional a los cheques, tanto por quien vende los servicios, como por quien los paga. El lavado es otra muestra de la facilidad para hacer negocios sucios en México.

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