México tiene una economía sólida que no ha dejado de crecer de manera sostenida desde hace varios años. El nivel de deuda se ha moderado y el déficit fiscal aparece más que controlable.

La inflación, que llegó a niveles cercanos a 7%, está de vuelta en 4.5% y en general los indicadores macroeconómicos reflejan una economía saludable.

Sin embargo, las tasas de interés suben y se mantiene, desde el Banco de México (Banxico), el dedo en el gatillo para seguir encareciendo el costo del dinero.

Tras su más reciente reunión, la Junta de Gobierno de Banxico no solo decidió elevar la tasa de interés interbancaria, sino que se declaró en alerta para reaccionar rápido y con firmeza.

Hay un juego de manos donde uno junta sus palmas y las pone al frente mientras que el otro con las manos en los costados tiene que dar un manazo rápido a ese par de manos juntas. El chiste es que uno evite el golpe y el otro lo logre conectar. Lo que hace este juego interesante es la incertidumbre y la velocidad de respuesta.

Así está México, jugando este juego de manos con la incertidumbre de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y del resultado y consecuencias de las elecciones del próximo domingo.

En el juego de manos sabemos que el contrario puede conectar un buen manazo, pero si se trata de un amigo será un golpe inocuo que posiblemente enrojezca el dorso de la mano sin mayores lesiones.

Ese reflejo de mover la mano a tiempo cuando vemos que viene el golpe es la previsión que tenemos para ganar el juego.

Las tasas altas son como ponernos guantes cada vez más gruesos para mitigar los efectos del golpe y la advertencia de reaccionar rápido por parte de Banxico es la manera de quitar rápido las manos del golpe.

Y es que ni un fracaso en la renegociación comercial ni la implementación de medidas radicales y populistas tras las elecciones son golpes suavecitos.

Cuando la economía es robusta y no tiene que jugar estos juegos de mano de la incertidumbre, no hay necesidad de ponerse doble guante con tasas de interés tan altas.

Pero aquí un golpe del dólar sobre el peso, mayor a los trancazos que ya nos ha dado, puede dejar una lesión fuerte en la inflación. Así que las tasas mitigan un golpe en esa sensible parte de nuestra economía.

Evidentemente que no es una buena noticia para el desempeño económico que se eleve el costo del dinero, porque suben las tasas de interés que se tienen que pagar en los préstamos y para muchos agentes económicos cambia su costo de oportunidad de invertir o de gastar ante el ahorro financiero.

Pero que no quede duda de que el costo mayor que puede tener una economía como la mexicana es la inflación. Por eso es que, si el banco central mexicano quiere jugar a las manitas calientes con doble guante de tasas altas y reflejos restrictivos rápidos, es lo mejor que pueden hacer por ahora.

ecampos@eleconomista.com.mx

Enrique Campos Suárez

Director de Noticias de Radio Fórmula

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios, especialmente a la radio. Actualmente, es Director de Noticias de Radio Fórmula, medio donde se ha forjado una exitosa carrera.

Es especialista en temas económico-financieros y comentarista en los más diversos espacios informativos de ese grupo radiodifusor, como en los de: Joaquín López Dóriga, Óscar Mario Beteta, José Cárdenas, Carlos Loret de Mola, entre muchos otros.