La evidencia apunta a un gobierno que está dispuesto a lanzar amenazas y tomar acciones sin realizar un análisis de las consecuencias.

Al cierre de la semana pasada los principales índices accionarios de Estados Unidos marcaron un nuevo máximo histórico con el S&P 500 acercándose a los 3,000 puntos y el Dow Jones superando los 20,000 puntos. A partir de la elección del nuevo gobierno en Estados Unidos, el Dow Jones y el S&P 500 han registrado incrementos de 11 y 10%, respectivamente. Después de un breve episodio de volatilidad, registrado en los días previos a la elección, ésta ha disminuido a niveles históricamente bajos.

Uno de los indicadores más comúnmente utilizados por los mercados para medir la volatilidad es el índice VIX, el cual es elaborado por el Chicago Board of Options Exchange y mide la volatilidad implícita de las opciones del índice S&P 500 en tiempo real.

El índice se expresa como un porcentaje de la expectativa de variación en el S&P 500 durante los próximos 30 días. Entre más alta sea la cifra, mayor es la volatilidad esperada, hacia abajo o hacia arriba.

Al cierre de la semana pasada el VIX se ubicaba en 10.6, su nivel más bajo en tres años y considerablemente inferior al promedio histórico, de 20. Inclusive, durante el último repunte en el VIX, observado en los días alrededor de la elección a principios de noviembre, el índice apenas llegó a cerca de 22.51 puntos.

Para dar más contexto, el nivel máximo alcanzado por el VIX en los últimos 12 meses fue 25.4, en febrero del año pasado, en medio de la crisis de commodities de principio de año. La fuerte disminución de la volatilidad y el buen desempeño de los mercados estadounidenses han sido impulsados por tres factores fundamentales: I) un optimismo cada vez menos cauteloso en cuanto a la situación del crecimiento económico en Estados Unidos; II) la percepción de que la nueva administración perseguirá una política fiscal expansiva, y III) la expectativa de que dicha política fiscal expansiva provocará un entorno de mayor inflación.

A pesar de las buenas noticias en el frente económico de Estados Unidos y la posible implementación de una política fiscal expansiva, pareciera que los mercados están actuando de manera complaciente, descontando un escenario perfecto, donde los choques exógenos brillan por su ausencia. Esta situación pareciera ser insostenible dado lo ocurrido durante la primera semana del nuevo gobierno estadounidense.

En tan sólo una semana la evidencia apunta a un gobierno que está dispuesto a lanzar amenazas y tomar acciones sin realizar un análisis profundo de las consecuencias económicas de dichas iniciativas. En menos de una semana el nuevo gobierno amenazó con iniciar una guerra comercial con uno de sus principales socios comerciales, declaró a los medios de su país como partido de oposición e implementó restricciones a la entrada a Estados Unidos a personas de ciertos países, de mayoría musulmana, aun a aquellas con visa o residencia permanente.

Históricamente, es difícil encontrar periodos prolongados en los cuales el VIX se haya mantenido por debajo de un nivel de 15, y los mercados parecen vulnerables a un ajuste ante la más mínima amenaza de un choque externo. Como ejemplos de eventos que provocarían mayor volatilidad y un ajuste en los mercados están la implementación de barreras al comercio internacional, que podría provocar una guerra comercial, y una mayor apreciación del dólar, que podría generar una salida de capitales masiva de mercados emergentes.

Aunque la situación en Estados Unidos parece cada vez más sólida desde el punto de vista económico, la situación política se ha vuelto cada vez más impredecible y riesgosa.