Actualmente los partidos políticos están en un proceso de definición de sus candidatos y candidatas para los distintos puestos que están en juego en las elecciones de junio próximo. Los partidos están preocupados por elegir a aquellos que tengan posibilidades de ganar, al ser reconocidos por su trayectoria profesional, integridad, honradez o incluso popularidad en el mundo del espectáculo. Lo que los partidos políticos parecen ignorar, es que lo que más queremos los votantes son gobernantes que, en primera instancia, sepan cómo recaudar ingresos y, en segunda, sea claro y evidente el buen uso que se hace de éstos.

A nivel local, una de las formas más sencillas para hacer realidad esa meta es mediante una gestión adecuada del impuesto predial. En México su recaudación es baja y no sólo cuando nos comparamos con las grandes potencias y países desarrollados, sino también cuando lo hacemos con países de desarrollo similar o incluso menor. Mientras que la recaudación de los impuestos a la propiedad en México equivale a 0.3% del PIB, el promedio de los países de América Latina y el Caribe es de 0.8%. Nuestro nivel es similar al de Ecuador y Trinidad y Tobago, y francamente alejado de Argentina y Uruguay, quienes mantienen la delantera.

México no sólo no ha sabido mantener un nivel de recaudación por impuesto predial decoroso, sino que incluso el predial como proporción de los ingresos por impuestos municipales ha venido cayendo, pues de aportar 61 de cada 100 pesos en 2011, disminuyó a 39 pesos en 2019. Adicionalmente, también ha ido creciendo el número de municipios que no recaudan o no transparentan la información relativa al predial, pasando de 23% en 2006 a 61% en 2019. En muchos municipios esto se ha traducido en falta de recursos para temas importantes como la salud y la seguridad y ni mencionar otros como el alcantarillado, pavimentación, luminarias, áreas verdes y recuperación de espacios públicos que en algunos casos han dejado de ser atendidos por décadas.

Lo que más llama la atención es la miopía de los políticos y sus partidos que creen que los votantes no sabemos o no podemos diferenciar entre un alcalde que invierte los recursos del municipio en mejoras y otro que no. De esta forma, resultaría menos importante postular a candidatos y candidatas basados en su popularidad y mucho más relevante hacerlo en base a su eficiencia. En ese sentido, la reelección presenta una oportunidad para premiar a los alcaldes que han cumplido satisfactoriamente con su trabajo.

Aun así, es poco común encontrar políticos que integren un alza impositiva o la promesa de mejorar la gestión de un impuesto dentro de su plataforma electoral. Lo que tal vez ignoran, es que a pesar de que la actualización del catastro o un alza en las tasas es la manera más fácil de aumentar la recaudación, existen otras formas menos impopulares que pudieran dar buenos resultados. Una de estas alternativas es revisar el impacto y los resultados que tienen algunos de los tratamientos preferenciales que se les otorgan a personas con discapacidad, adultos mayores, jubilados, jefas de familia, pensionados, así como las exoneraciones a inmuebles de partidos políticos y gobierno. Dicha revisión podría llevar a la eliminación o modificación en el diseño de dichos tratamientos preferenciales, lo que a su vez podría verse reflejado en mayores ingresos.

Otra opción es otorgar mayores facilidades a los contribuyentes para incentivarlos a pagar. Éstas podrían agruparse en dos rubros: a) los medios por los que se entregan los estados de cuenta a los ciudadanos y b) las opciones que poseen para realizar el pago correspondiente. La idea central es que, al tener más opciones, aumente la disposición del ciudadano a cumplir con su pago del predial y ello conlleve a una mayor recaudación.

Una tercera opción se refiere al cobro adecuado de las multas y recargos por pago extemporáneo del impuesto predial. Sorprende qué tan bajo es el esfuerzo que algunas autoridades locales hacen por cobrar y recuperar recursos derivados de la evasión o el retraso en el cumplimiento de las obligaciones generadas por el impuesto predial. Los ayuntamientos no transmiten las sanciones a los ciudadanos con la misma intensidad con la que dan a conocer las facilidades para realizar el pago. Si bien es importante comunicar los incentivos derivados de un pago puntual o los beneficios a cierto grupo de contribuyentes, es igualmente relevante que los contribuyentes estén conscientes de las consecuencias derivadas del incumplimiento. 

Los votantes buscamos que los resultados sean palpables y aquí se ha señalado más de una forma en la que los candidatos y candidatas pueden hacerlo realidad. Se debe entender que los problemas de evasión y retraso en el pago surgen, entre otras cosas, cuando el contribuyente no ve los beneficios derivados de su pago, lo que hace que se mantenga la percepción de que los recursos se desvían o se utilizan para temas no prioritarios. Este próximo mes de junio presenta una oportunidad de oro para incluir planteamientos impositivos a las plataformas electorales que representen un verdadero cambio en el ámbito local.

*La autora es directora General de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

Liliana Alvarado

Directora General de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

Columna invitada

Licenciada en Relaciones Internacionales (ITAM) y Maestra en Políticas Públicas y Administración (London School of Economics). Colaboró en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público donde adquirió una amplia experiencia en política fiscal y se especializó en el análisis de los sistemas fiscales en el ámbito internacional. Asimismo, trabajó en Fundar en el Área de Presupuestos Públicos, en transparencia presupuestaria y rendición de cuentas. En Ethos ha coordinado trabajos en materia de finanzas públicas, pobreza, seguridad pública y anticorrupción.

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