Está claro que si el gobierno federal pudiera quitar del calendario el mes de diciembre para hablar de la situación del mercado laboral, lo haría con mucho gusto.

El duodécimo mes del año suele ser terrible en las estadísticas oficiales porque todos los empleados que son contratados para atender la demanda de la temporada de fin de año son despedidos. Además, no son pocas las empresas que hacen contratos anuales con sus trabajadores y no siempre suelen renovar estas plazas.

También es cierto que la maquinaria económica mexicana se mueve a la velocidad de las temporadas y muchos entran en una especie de hibernación, de letargo, durante la primera parte del año y entonces no requieren de personal.

Y a todo ello hay que sumar la realidad de una desaceleración económica notable y un crecimiento de las expectativas negativas para la economía mexicana, debido al efecto Trump.

En total durante diciembre pasado se perdieron 319,217 empleos registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cifra que fue superior en casi 60,000 empleos a la caída promedio que se había reportado para los diciembres de los últimos 10 años.

Ese dato quedó convenientemente escondido en un comunicado perdido publicado el viernes del pasado.

El discurso oficial va en la línea de presumir los empleos en el lapso enero-noviembre, con un impresionante dato de la creación de 1 millón 51,808 empleos y hasta ese punto en que se congela el reloj se habían creado 2.6 millones de empleos en cuatro años del gobierno de Peña Nieto.

Enero tuvo suficiente información como para que el dato del comportamiento laboral de diciembre pudiera pasar desapercibido, pero ahora que enero arroja ciertamente un dato positivo, llegó la hora de salir debajo de la cama y volver a gritar a los cuatro vientos lo buenos que son para crear plazas laborales.

Con todo y road show de su director incluido, el IMSS se encarga de gritar a los cuatro vientos que durante el mes de enero se crearon 83,292 plazas registradas en ese instituto y enfatizan con doble amarillo que esto implica 20.4% más que los empleos creados en enero del año pasado. Y como añadidura se encargan de que quede claro que éste es el mejor dato para un mes de enero desde el 2008.

Hay también una serie de apartados que vale la pena analizar como la calidad de los empleos, si son permanentes o eventuales, en qué sectores se están creando y cuánto les pagan a esos recién empleados. Vale la pena ver también, por ejemplo, cuántos de estos trabajos ya existían, pero una auditoría forzó su registro.

En estos tiempos de incertidumbre y de tantas malas noticias, tanto internas como externas, es evidente que un dato positivo está para cacarearse con intensidad. El problema es que la dinámica del mercado laboral depende mucho más del sector privado que del público.

Las expectativas negativas que acumula la economía, el deterioro de las variables básicas macroeconómicas no marcan un escenario tan positivo para el mercado laboral.

Eso sí, sin dejar de reconocer y destacar que la creación de empleos ha sido uno de los grandes valores económicos de estos tiempos en México, a pesar de las adversidades.