El desorden del mercado de las gasolinas ha sido tal que el precio del energético no lo determinaba Petróleos Mexicanos (Pemex), que monopolizaba toda la cadena en estos productos, sino la Secretaría de Hacienda, que lo ha utilizado como válvula presupuestaria por años.

Este caos se nota ahora con más fuerza. En el momento en que es indispensable que desde la autoridad se aporte toda la claridad posible para enfrentar el proceso de alza de los precios de estos energéticos dentro de menos de 15 días.

Pero no, lo que hay es un silencio total, no hay mayores explicaciones y en esa ausencia de las autoridades competentes, los espacios se llenan con todos los demás actores interesados en sacar alguna ventaja del tema.

¿Cuánto subirán las gasolinas en enero? ¿Cómo se determina el porcentaje del incremento? ¿Dónde están todos esos litros de gasolina Premium que hoy ya no están vendiendo muchas estaciones de servicio?

El espacio dejado por la autoridad y su miedo de dar explicaciones se ha llenado con especulación.

A lo más que ha llegado la Secretaría de Hacienda es a declarar que no descarta un aumento en las gasolinas. Mientras que en ese hueco de autoridad llegan los gasolineros a ponerle número al aumento.

Sin pudor, los integrantes de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo), que es un cártel de expendedores de gasolina, anticipa un aumento de 15% a las gasolinas y un precio no menor a los 15.54 pesos por litro de la gasolina Magna.

Hay una fórmula específica para calcular el precio de las gasolinas en México que deriva de tomar como base el precio de la gasolina texana, aplicar los costos de manejo, agregar los impuestos y ya está. Es algo más complejo que una simple suma, pero podríamos tener hoy un precio de referencia.

Esto lo explica cualquier analista que conozca la fórmula, pero no es tarea de los expertos en economía, energía o de los opinadores el explicar al público en general que no se trata de un precio arbitrario.

Porque aunque el cálculo de la Onexpo se trate de la aplicación simplemente de una fórmula, el hecho de que venga de un comerciante del combustible puede sonar a que se estarían coludiendo para subir los precios en un mercado que se estrenará en la libertad de precios.

Es inevitable que suban los precios, porque la apertura es lo que más conviene a ese mercado, pero es por lo tanto indispensable que exista una autoridad, sea Hacienda, Pemex, la Comisión Reguladora de Energía, la Comisión Federal de Competencia Económica, la Profeco o quien sea que tome el tema como prioridad y lo explique a un público aterrado por el gasolinazo que viene.

Pero la autoridad se va a esperar hasta unos días antes de la Navidad para dar a conocer el cronograma de la apertura, lo que deja el campo libre a los especuladores.

Si el plan es permitir que el espíritu festivo haga que nos olvidemos del tema los ciudadanos, que lo olviden. Simplemente lo están convirtiendo en la primera bomba política para el 2017, con todo y su impacto inflacionario.