Al hablar de los jóvenes y del futuro, en los 80 se decía con gran pesimismo que no había futuro, en los 90 que los jóvenes éramos el futuro, hoy, a principios del 2014, sabemos que el futuro ya llegó.

Después de un año marcado por el mal desempeño económico, recibimos el 2014 con muchas expectativas, deseos e incluso ciertos temores.

¿Qué sigue?

Después de escuchar las bondades de las reformas aprobadas el año pasado en el Congreso, los mexicanos nos preguntamos cuál será en realidad el impacto de éstas en nuestra economía personal y familiar y si realmente habrá algún beneficio tangible que nos haga sentir la diferencia.

Los ciudadanos tenemos que estar muy atentos y vigilantes de las decisiones que se tomarán en los próximos meses. Es evidente que México necesita transformaciones de fondo, sin embargo, las reformas por sí solas no son suficientes.

En el 2013 estuvo el Pacto por México, como acuerdo entre actores políticos, pero aún falta la pieza clave del rompecabezas, que es una mayor participación ciudadana, más organizada y estratégica en los temas clave, como son educación, desarrollo económico y seguridad.

Ahora viene la segunda parte de esta historia y la clave está en revisar que las leyes secundarias de las reformas sean las adecuadas. Necesitamos asegurar que la transparencia sea el eje transversal en todas, pues de no hacerlo, la corrupción seguirá siendo el mayor obstáculo para alcanzar el desarrollo que aún no hemos logrado.

¿Puede haber un segundo momento mexicano? Algunos medios internacionales lo consideran con gran optimismo, sin embargo, internamente tenemos que hacer frente a enormes retos para evitar que sea un espejismo. Quizás el más grande de todos es seguir avanzando en lo económico y en lo político sin retroceder en lo social y sobre todo en el respeto y garantía del Estado de Derecho y todas las libertades.

Es muy fácil predecir el 2014. Nos convertimos en lo que decidimos. Cada uno es libre para elegir. Ya no podemos culpar a otros de lo que nos pasa. Seamos ciudadanos libres y asumamos la responsabilidad de todo, sin esperar a que alguien más venga a resolvernos los problemas. Estemos bien informados, hagamos equipo y participemos más en la vida pública, siguiendo de cerca lo que deciden nuestros representantes en el gobierno, para exigir que hagan su parte y demostrar que hacemos la nuestra. Entonces el 2014 será un gran año.

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