El influyente periódico The Washington Post, que le lleva a Trump un registro de mentiras, dio a conocer que en 828 días había mentido 10,112 veces. Pero no ha servido para nada, y lo más probable es que sea reelecto.

La guerra comercial continuará, propiciada por la incapacidad de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de resolver controversias, en gran medida porque Estados Unidos ha promovido el fin del comité de apelación, lo que genera inseguridad. Se ha impuesto el estereotipo de Trump del proteccionismo y de las políticas para fastidiar al vecino, a pesar de que existen reglas que están sustentadas en las experiencias internacionales positivas y en el libre comercio.

Los desastres del cambio climático continuarán, como se advierte ahora en Australia que el gobierno no hizo nada para evitar los incendios, a pesar de que se le informó lo que podría pasar. Eso explica que la población esté irritada. Tiene razón el secretario general de la ONU, António Guterres, cuando advierte: “No existe aún voluntad política en la lucha contra el cambio climático (...) Hay que hacer entender a la gente que hay emergencia climática hoy (...) Veo cada vez más a la juventud radicalmente comprometida”. En medio de esta complejidad surge una pregunta. ¿Si los pingüinos se apoyan para sobrevivir, porque no lo hacemos los humanos?

Es altamente positiva la iniciativa de la Comisión Europea de lanzar un plan verde frente a la crisis climática, tendiente a llegar a emisiones cero en el 2050. Así actualiza su modelo de Estado social de derecho.

La Union Europea se distingue por su avance institucional concertado a pesar de las diferencias regionales y el pudor soberano de sus miembros. Y en relación con todos los países del mundo, por la solidez de su política social.

Frente a este ejemplo, la indiferencia de muchos países, que ha conducido a los peores crímenes contra la humanidad. La evidencia histórica lo recuerda. Por eso ahora la población sale a la calle a protestar contra la ausencia de políticas en favor de la sociedad.

Económicamente, el contexto internacional sigue deteriorándose. Tanto la actividad global como el comercio internacional presentan perspectivas nada halagüeñas. Paralelamente los bancos centrales intentan contrarrestar con fuertes estímulos, particularmente con préstamos de entidades de crédito y valores representativos de deuda. Si esta política no logra funcionar del todo, probablemente se acuda al gasto público deficitario, aun con los riesgos de inflación.

La Rusia de Putin sigue consolidándose como un poder que vive de sus materias primas, y el régimen durará mientras ellas existan. Además, tiene un protagonismo indiscutible en el Medio Oriente por sus alianzas con Irán, Siria y Turquía. En Rusia las funciones militares y policiales son las prioritarias. El régimen pensado por Putin, exagente de la KGB, está considerado que sobreviva al líder después del 2024.

China continúa fortaleciéndose como una superpotencia mundial. Las cifras que ofrece son apabullantes. Hay un reconocimiento mundial por sus logros,aunque también se discute lo que significa su gobierno autoritario, producto de la tradición china de despotismo ilustrado.

América Latina no está al margen de lo que ocurre en la economía mundial, sobre todo en comercio e inversiones. Subsiste el modelo neoliberal que ha dado muestras de una creciente desigualdad y de ser incapaz de crear un Estado de bienestar.

Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.