Con el pretexto de la celebración de su triunfo en las urnas hace un año, el presidente López Obrador organizó lo que él llamó Informe de Actividades del Presidente de México, acto que no está previsto en disposición constitucional o legal alguna. No obstante ello, por unas horas, al menos en la Secretaría de Gobernación (Segob) tuvieron la tentación para ordenar que todas las estaciones de televisión y radio de nuestro país operaran bajo la figura de una cadena nacional, para lo que la misma secretaría había dispuesto que dicho encadenamiento tendría una duración de 90 minutos. De inmediato surgieron las críticas por el exceso. Para tener una idea del despropósito, se puede afirmar que a partir del presidente Zedillo, los encadenamientos dispuestos por la Segob para mensajes del presidente en turno tenían una duración que se ubicaba en un rango de cinco a 15 minutos, no más. Así que imagine usted, uno de 90 minutos simple y sencillamente se hubiera significado en un exceso sin parangón reciente. Afortunadamente, después de las críticas generalizadas, la Segob recapacitó y entró en razón.

Ahora bien, en cuanto al contenido del mensaje, el presidente López Obrador destinó casi 30% de su tiempo a destacar lo que considera sus principales logros en materia de política económica. Empezó por destacar que el robo de combustibles se redujo en 94% y que gracias a ello, nos vamos a ahorrar 50,000 millones de pesos. Entiendo que con esto quiere decir que ese monto es el que se obtendrá como ingresos adicionales al ya no existir ese supuesto robo. Pues bien, de acuerdo con las estadísticas publicadas por Pemex a mayo de este año, en los primeros cinco meses de este año, los ingresos por venta de gasolinas, turbosina, diesel y combustóleo suman 311,000 millones de pesos, mientras que en el mismo lapso del año pasado, los ingresos por la venta de esos mismos petrolíferos sumaron 345,000 millones de pesos. Así que, contrario a lo que vociferaban todos aquellos que aplaudieron la mal diseñada estrategia contra el huachicol, lejos de que se hayan incrementado los ingresos de Pemex, porque ahora pierde menos por robos, las ventas están prácticamente 10% debajo de lo que se obtenía hace un año. Así que bien valdría la pena que Pemex y la Secretaría de Energía expliquen dónde están esos 50,000 millones de pesos de los que habla el presidente.

También en el tema energético, el presidente afirmó que ya se detuvo la caída en la producción de crudo. Recordará usted que aquí comenté que con lo reportado a mayo de este año, Pemex mostraba tres meses consecutivos de declinación en la producción de crudo. Justo el martes pasado, el presidente afirmó que en junio ya se estaban produciendo 1 millón 680,000 barriles diarios, por encima del 1 millón 663,000 barriles diarios reportados para mayo. Así que si tomamos en cuenta el ritmo natural de declinación de los campos petroleros en México, de cerca de 0.8% por mes, significaría que en junio Pemex incorporó producción nueva por cerca de 31,000 barriles diarios, lo que se considera difícil de obtener en el contexto por el que atraviesa actualmente la empresa productiva del Estado.

Llamó la atención que para ilustrar sus logros, el presidente López Obrador haya recurrido a presumir un buen desempeño en variables como la inflación, el tipo de cambio, inversión extranjera o las reservas internacionales del Banco de México; o que haya destacado que en estos primeros siete meses de su gobierno hay finanzas públicas sanas, que el índice de precios de la Bolsa Mexicana de Valores haya crecido en 3%; también que, a mayo de este año, el valor de las exportaciones se incrementó en 9%; y que ha respetado la autonomía del banco central. En suma, cualquiera diría que el que presumía esto era un presidente de corte “neoliberal”.

*El autor es economista.

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico