México ha cultivado vínculos con el Reino Unido desde que esta potencia europea se distinguió como la primera en reconocer la Independencia de nuestro país y en establecer relaciones comerciales.

A partir de ese momento, el llamado “poder suave” de México se ha hecho patente a través de la cultura, el turismo, la gastronomía, las industrias creativas y la educación, aunque hoy ese ascendente también alcanza el ámbito político.

El nuevo primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, quien nació en Nueva York y no en la Gran Bretaña, debe su nombre nada menos que... a un mexicano.

Sus padres, Stanley Johnson y Charlotte Johnson comenzaron una amistad con la mexicana Bárbara Litwin cuando estudiaban en la Universidad de Oxford y ella los convenció de visitar la Ciudad de México en 1964.

Cuando el viaje concluyó y éstos se disponían a regresar en un autobús Greyhound —de México a Nueva York, donde vivían— el padre de Bárbara, Boris Litwin, les obsequió dos boletos de avión en primera clase para que la madre embarazada del hoy primer ministro pudiera librar un viaje largo, incómodo y hasta riesgoso por tierra.

En agradecimiento, la pareja de británicos cumplió su promesa de nombrar a su primogénito Boris en honor al mexicano que tuvo ese gran detalle con ellos.

Éste a la postre se desempeñaría, primero, como uno de los más populares alcaldes de la ciudad de Londres y luego como secretario de Relaciones Exteriores, manteniendo siempre como bandera el llamado Brexit.

Es previsible que Johnson intente en el corto plazo llevar al pueblo británico a las urnas con el fin de ganar legitimidad, ya que no fue electo en un proceso abierto a los 47 millones de británicos que tienen derecho a sufragar, sino a través de un proceso exclusivo para los 124,000 miembros activos del Partido Conservador que lo eligieron como su nuevo líder, y por ende, en automático, como nuevo inquilino de la oficina con el número 10 de la calle Downing.

Cuando dicha elección tenga lugar, su principal rival será el líder del Partido Laborista Jeremy Corbyn, quien está casado con la abogada y activista mexicana Laura Álvarez. Ella no sólo lo ha persuadido de viajar constantemente a México sino de pronunciarse en el Parlamento Británico sobre temas como Ayotzinapa, los derechos humanos y la defensa de periodistas mexicanos que denunciaron abusos de poder.

Corbyn mantiene una relación afectiva y política con México y una amistad personal con el presidente Andrés Manuel López Obrador a quien algunos medios británicos han calificado como el Corbyn mexicano, por su afinidad ideológica.

Obviamente en el caso de una victoria electoral por parte del líder formal de la oposición en el Reino Unido, por primera vez en la historia una mexicana se convertiría en la primera dama de la quinta potencia económica mundial.