Los avances tecnológicos han permitido el nacimiento de entidades novedosas en el campo de los servicios financieros. Dentro de ese panorama, las llamadas fintech se nos aparecen como instrumentos maravillosos. Mediante el uso de la computación, las fintech hacen posible ofrecer dichos servicios en forma muy rápida y con costos de operación sensiblemente bajos. ¿Hay que echar las campanas al vuelo, pensando que estamos frente a avances capaces de cambiar la propia naturaleza de la intermediación financiera? La opinión es en el sentido negativo y deben explicarse las razones.

En general, las fintech ofrecen plataformas de tres tipos: para el otorgamiento de créditos, para la realización de pagos y para operar con monedas virtuales, como el bitcoin. Es la posibilidad que tienen las fintech de intervenir en el otorgamiento de préstamos lo que lleva a que se pongan los pelos de punta y al encendido de luces rojas de alerta. El fundamento de esa prevención es que el uso para fines de intermediación financiera de avances tecnológicos no hace que desaparezca el riesgo de crédito. Es decir, el peligro de que los acreditados no puedan pagar sus deudas con el consabido quebranto para el proveedor de los ahorros con los que se otorgaron los financiamientos. Ojalá que en la Ley Fintech, la cual, según noticias, se encuentra en proceso de redacción, se tome debidamente en cuenta el problema de los riesgos de crédito, para fines de protección a la comunidad.

De manera paralela, en la edición de El Economista de ayer miércoles apareció la noticia de que los bancos han recurrido a todo tipo de argucias para evitar la prestación de servicios a las fintech. No es raro que eso ocurra, en la medida en que al menos en las plataformas para realizar pagos y, en especial, en las relativas al otorgamiento de créditos, las fintech ya se encuentran compitiendo con los bancos. Tengo para mí que del enfrentamiento que ha estallado entre bancos y fintech saldrán triunfantes estas últimas. Además de tener todas las razones de su lado, ya la Comisión Federal de Competencia Económica expresó que se inclinó en su favor. Según la presidenta de ese organismo, “las fintech deben tener un acceso no discriminatorio a los mercados financieros tradicionales...”. Y algo adicional que no se dijo recientemente es que los bancos no tardarán en entrar a ese ramo con sus propias fintech.