Bien por transparentar el número de ejecutados de enero pasado, que afectó a policías de tres niveles de gobierno e inocentes, evitar apologías, que tanto se criticó en 12 años, pero usaban para convencer, aunque, algunos en casos, se les revirtió. También el silenció de capturas de alto rango, aunque no capos, hace daño. Genera especulación.

Llevan 73 días al frente. Luego que regresó el Partido Revolucionario Institucional (PRI) a manejar, no tomar’’ las riendas del México Bronco’’, al frente a Enrique Peña Nieto, pero decir que 33 muertos menos, comparados con diciembre del 2012, es un avance, es tétrico. Sólo permite observar que todo sigue igual.

Es cierto que labores preventivas de prevención y persecución del delito, es obligación de Estados y Municipios, pero dónde se encuentra la presencia disuasiva de la Federación, que es el caso. No se ve. Siguen enfrentamientos y muertes de alto impacto, que en la sensación poblacional, es que sólo hubo cambios de gobierno y funcionarios.

Es muy pronto pedir resultados. Pero ¿qué tiempo es necesario? Es pregunta.

Cuál es la innovación del Gobierno Federal. Salir con datos duros, sobre el número de muertos. Lo que no se pudo concretar en la última administración de la Procuraduría General de la República (PGR), que sólo dio cifras parciales, pero sirvieron para comparar.

Sin presumir. En un mes de algún día del 2001. Ante la espectacularidad de los asesinatos cometidos con las técnicas más atroces, que no eran conocidas en México. Tres reporteros sentados, platicando, observaron que el nivel de violencia iba hacia arriba. Entre ellos, El Economista.

Se comenzó a registrar todos los días muertos, no por accidente, sino con características de arma de fuego, tipo de calibre y en qué condiciones. Esos tres medios pequeñitos’’ con su conteo, disgustó a las autoridades de entonces, sin embargo, nunca tuvieron la forma de poder descalificar a esos tres ilusos con los números.

¿Qué paso entonces? Las mismas Procuradurías de 31 Estados y Distrito Federal, dotaron de datos para transparentar, cómo ocurrieron las violentas muertes o dolosas como marca la ley.

De ahí surgieron especialistas de gabinete’’, que checaron vía INTERNET hechos violentos, no registros. Hubo diarios que solicitaban a los reporteros de la Procuraduría General de la República (PGR), informes mensuales.

La metodología chafa’’ de esos reporteros, provocó a Organizaciones Sociales y No Gubernamentales, que aprovecharon sacar raja’’ de recursos a instituciones del Estado y luego el INEGI, que de todos modos no presentó cuestionamientos a conteos’’ empíricos, sin metodología de los ilusos.

Se volvió todo en referencia periodística. Incluso aburrió a nuestros medios. Empero, cuando se llegaban a los totales de año, el primer sexenio y posteriormente el segundo gobierno blanquiazul, se quiso desdeñar, porque ya había una institución confiable como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Su servidor, que para eso es tonto, pregunto en una conferencia del INEGI. Y se respondió que era asesinatos dolosos. Se volvió a cuestionar: ¿bajo qué características? La respuesta fue, que no existía.

Para que no digan a este ¡payaso! Qué paso y los otros dos amigos. Pues ahí les dio la Secretaría de Gobernación lo que ocurrió en enero, sólo bajó el número de muertos en 33. Y hay diarios que ahora creen tener la razón.

COMMODATO

Y la Ley de Víctimas como quedará. PEMEX, quién nos contará.