El origen de este equipo de tecnócratas ahora al servicio del peñismo está en la oficina del secretario de Hacienda del sexenio calderonista, hace casi una década: la coordinación de los asesores de Agustín Carstens recayó en José Antonio Meade Kuribreña, quien haría mancuerna con su tocayo, Pepe Toño González Anaya, quien quedaría como jefe de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas.

Ambos economistas habían adquirido experiencia en el servicio público dentro de la administración foxista. Meade Kuribreña había terminado ese sexenio al frente de la Financiera Rural sin el aval del entonces secretario de Desarrollo Rural, Javier Usabiaga, para salvar a esa institución. Desde entonces, a su lado trabajaba Mikel Arriola. En la extinta Banrural, ambos hicieron equipo con Juan Carlos Cortés y Alejandro Vázquez Salido. Y en el 2007, esa quinteta de itamitas formaba parte del staff de Carstens. Eran los años de la reforma fiscal y la implementación del tristemente famoso IETU, de lo que pueden presumir, sin regateos, ante legisladores y empresarios.

La salida de Fernando Sánchez Ugarte de la SHCP posibilitó el ascenso meteórico de Meade Kuribreña, quien apenas estaría un año en la Subsecretaría de Ingresos. Cuando fue designado secretario de Energía, dejó esa posición a su tocayo González Anaya.

La Financiera Rural, el IMSS, Aserca, Pemex y la Secretaría de Desarrollo Social son encabezadas por cinco funcionarios formados por Agustín Carstens, que comparten origen y destino. Egresados de la misma alma mater, 100% hacendarios, e identificados por su cercanía con el ahora gobernador del Banco de México.

Tecnócratas los tres primeros, podrían ser catalogados por su origen priista, aunque sirvieron al panismo gracias a Carstens y a Luis Téllez Kuenzler, su otra influencia determinante. Lo cierto es que lo que para ellos fue Ernesto Cordero en el sexenio pasado, lo es actualmente Luis Videgaray. Con una diferencia sustancial: el actual secretario de Desarrollo Social se ha ganado la confianza del Ejecutivo federal y tiene los méritos propios además de las relaciones políticas y los nexos con los tomadores de decisión para figurar en la lista de presidenciables.

González Anaya y Meade Kuribreña gozan de la amistad y la confianza del secretario de Hacienda, quien a su vez tiene en el secretario de Desarrollo Social a su principal aliado dentro del gabinete.

La apertura borrascosa en los mercados financieros y el desplome del precio de la mezcla de petróleo acompañan la incertidumbre sobre la integración del gabinete ampliado, al punto que en altas esferas gubernamentales dudaban de la asistencia del (aún) director general de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, al Senado, para cumplir con el citatorio emitido por los integrantes de las comisiones. Los rumores estaban soportados por dos sucesos recientes: la comida de despedida-tardeada de Super Bowl, a la que antier acudieron los colaboradores más cercanos del economista y una mudanza apurada, ejecutada en la víspera. ¿Un ajuste en el equipo económico o una renuncia que busca minimizar el impacto de una denuncia periodística?

Promovidos, Pepe Toño y Mikel tendrán que remontar situaciones difíciles. La empresa productiva del Estado mexicano ya lo había definido el gobernador del Banco de México requiere un ajuste, para salvar su crítica situación.

Concretada la reforma energética, la instrucción presidencial buscará incentivar la eficiencia y rentabilidad de todos los procesos de Pemex, haciendo énfasis en su competitividad internacional.

El IMSS ya había sido estabilizado, financieramente hablando, por lo que ahora Arriola tendrá que afrontar otros retos sin el peso de la compra de equipo o medicamentos, en parte por el esquema de compras consolidadas y en parte porque la mayor parte del presupuesto quedó en el Seguro Popular, que seguirá bajo el resguardo del Gabriel O’Shea.

En Los Pinos decidieron dejar al oftalmólogo en esa posición clave y reclutar a José Narro Robles, luego de que en una decisión de última hora, quedara frustrada la inserción del exrector de la UNAM a la SEP, hace seis meses.

Con más pena que gloria, Mercedes Juan y Emilio Lozoya dejan el equipo peñista. El relevo en Pemex, por lo demás, ocurre a destiempo, detonados todos los puentes entre el exdirector de la paraestatal y el titular de la SHCP. Desde entonces, Enrique Ochoa Reza y David Penchyna Grub estaban en la terna de probables suplentes. Finalmente, el senador hidalguense aceptó la invitación para integrarse como titular del Infonavit. De la Profeco se hará cargo Cristina Díaz.

EFECTOS SECUNDARIOS

RENUNCIA. Harto del menosprecio del gobernador Roberto Borge y de la cerrazón de la dirigencia nacional del PRI, Carlos Joaquín González renunció a su militancia. En la altas esferas del gobierno federal refieren que el exsubsecretario de Turismo fue intransigente con sus aspiraciones por la candidatura al gobierno de Quintana Roo. Chantajista , es lo menos que le endilgaron, por no aceptar las consignas de Manlio Fabio Beltrones. Cierto, lo mismo que, arropado por una coalición PAN-PRD, Joaquín González sería un candidato altamente competitivo. Este movimiento obliga al tricolor a apurar la selección de su candidato. Una tercera vía comenzaba a prefigurarse en la exalcaldesa Rosario Ortiz Yeladaqui, pero la ruptura con el exfuncionario peñista da al traste con esa iniciativa.

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