Posponer el alza daría un fuerte golpe ?a la debilidad de la Reserva Federal.

Ésta es una semana clave para los mercados, ya que mañana miércoles se dará el último anuncio del año de política monetaria de la Fed. Después de que un intenso debate en los mercados sobre el momento exacto en el cual la Fed hará el primer incremento en la tasa de referencia, la aceleración en la creación de empleo en los últimos meses y la reducción en la tasa de desempleo han dejado muy poco espacio para que se posponga este primer movimiento.

Asimismo, la Fed ha tratado de mandar señales claras al mercado de este primer movimiento que se llevará a cabo mañana. Al cierre de esta edición, la probabilidad implícita de un alza en la tasa de referencia en el mercado de futuros era de 85 por ciento.

Posponer el alza daría un golpe muy fuerte a la credibilidad de la Fed. Con este primer movimiento prácticamente descontado por el mercado, la incertidumbre ha pasado del cuándo al cómo. En ese sentido, la Fed ha sido cuidadosa en transmitir que mantendrá una postura monetaria expansiva y por lo tanto el incremento en tasas será sumamente gradual.

Asimismo, la Fed ha enfatizado que el nivel máximo de la tasa de referencia en este ciclo de alzas será considerablemente menor al alcanzado en los últimos ciclos de endurecimiento de la política monetaria. A pesar de esto, el lenguaje de la Fed deja un amplio espacio de incertidumbre que podría disiparse parcialmente con el anuncio de mañana.

De acuerdo con la última publicación de la gráfica de puntos (dot chart) de la Fed en septiembre dicha gráfica revela la visión de cada uno de los miembros de la Junta del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por su sigla en inglés) sobre dónde estarán las tasas en diferentes periodos la mayoría de los miembros del FOMC anticipa que las tasas se ubiquen entre 1 y 2% al cierre del 2016.

El anuncio de mañana es crítico porque la Fed y Janet Yellen deben ser muy cuidadosos, manteniendo cierta flexibilidad para actuar dependiendo del entorno futuro, pero lo suficientemente claros con su mensaje para no crear más confusión en el mercado.

En la opinión de este columnista, la Fed aprovechará la ocasión para ajustar las expectativas del mercado y mandar un mensaje dovish, señalando hacia una trayectoria de alza en tasas menos pronunciada de lo que espera el mercado.

Hay dos factores fundamentales que promueven una postura de este tipo por parte de la Fed. Por un lado, la ausencia de presiones inflacionarias y, por otro lado, el complicado entorno internacional. A menos de que veamos un fuerte rebote en el precio de los commodities y principalmente el petróleo , la inflación se mantendrá por debajo del nivel objetivo de la Fed.

Asimismo, a pesar de la mejoría en el mercado laboral, éste aún mantiene cierta holgura reflejada en la baja tasa de participación, los índices de subempleo y la desaceleración en el reciente crecimiento de los salarios reales como para no convertirse en una fuente importante de inflación en el mediano plazo.

En cuanto al entorno internacional, la fortaleza del dólar y la fuerte recaída en los precios del petróleo, de la mano de una desaceleración en la mayoría de los bloques económicos, crean un contexto muy complicado.

Una señal hawkish por parte de la Fed provocaría una debacle en varias economías emergentes y un caos en los mercados financieros, una mayor apreciación del dólar y una caída adicional en los precios de los commodities, creando las condiciones para una recesión global que a su vez amenazaría a la recuperación de la economía americana.

En el contexto actual, la Fed debe reforzar su mensaje de gradualidad y paciencia para subir las tasas. De hacerlo así, los mercados podrían tener un rebote de fin de año.